Daniel Stingo responde a supuesto “recado” de Kast por polémico almuerzo en La Moneda: “¿Es para mí?”

Daniel Stingo responde a supuesto “recado” de Kast por polémico almuerzo en La Moneda: “¿Es para mí?”

La política chilena volvió a mostrar su lado más simbólico —y también más punzante— con un episodio que mezcla gestos, silencios y mensajes entre líneas. El abogado Daniel Stingo reaccionó a lo que interpretó como una indirecta del presidente José Antonio Kast, en medio de la controversia por el ya famoso almuerzo en La Moneda con excompañeros de universidad.

El origen del ruido no es menor. La reunión, realizada en el Palacio de Gobierno con decenas de exalumnos de Derecho, no solo generó cuestionamientos políticos, sino también una denuncia ante Contraloría por el eventual uso de recursos públicos en una actividad de carácter privado. En ese contexto, Kast deslizó comentarios que algunos interpretaron como una crítica indirecta a quienes decidieron marginarse o cuestionar el encuentro.

Daniel Stingo responde a supuesto “recado”

Ahí es donde aparece Stingo. El abogado, que no participó en la cita y que ha sido crítico del mandatario, recogió el guante sin que nadie lo nombrara explícitamente. “Eso es un recado para mí”, habría planteado, evidenciando que en política no siempre hace falta decir nombres para que el mensaje llegue. Su reacción no solo confirma la tensión, sino que revela algo más profundo: las fracturas dentro de una misma generación que hoy se observa desde trincheras opuestas.

Pero el episodio no se queda en lo anecdótico. El almuerzo en La Moneda —organizado entre excompañeros de universidad— ya había levantado sospechas sobre los límites entre lo público y lo privado, especialmente por el uso de dependencias y personal del Estado. En ese escenario, cada declaración adquiere un peso adicional, porque no se trata solo de relaciones personales, sino de señales políticas que se proyectan hacia la opinión pública.

Al final, lo que queda es una escena típica de la política chilena actual: gestos que parecen menores, pero que esconden disputas mayores. Porque en este nivel, un almuerzo no es solo un almuerzo. Es una foto, un mensaje… y, como quedó claro, también un campo de batalla donde incluso los “recados” sin destinatario terminan teniendo nombre y apellido.

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