En medio del golpe directo al bolsillo que significó el alza de los combustibles, un nuevo dato vino a encender la indignación: los millonarios gastos en transporte de los propios senadores. Mientras la ciudadanía hace malabares para llenar el estanque, en el Congreso las cifras se disparan —y no todos gastan igual.
Un informe reveló que Manuel José Ossandón encabeza el ranking con más de $46 millones rendidos en traslados durante un solo año. Le siguen Paulina Vodanovic con más de $44 millones y Javier Macaya con cerca de $38 millones. Montos que incluyen combustible, peajes y arriendo de vehículos, y que hoy quedan bajo la lupa justo cuando el costo de movilizarse se volvió un problema país.
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Revelan millonarios montos de senadores
Pero lo que realmente incomoda no es solo el monto, sino la diferencia. En la misma Región Metropolitana, otros senadores no superan los $22 millones, lo que deja en evidencia brechas difíciles de justificar incluso considerando agendas o territorios. En algunos casos, la distancia entre parlamentarios de una misma zona llega a ser de hasta seis veces, debilitando cualquier argumento técnico.
En el otro extremo, hay cifras que contrastan —y que incomodan aún más. Juan Ignacio Latorre registra menos de $7,5 millones, mientras Karim Bianchi y María José Gatica se mantienen en niveles similares. Incluso, el caso más llamativo es el de Esteban Velásquez, quien no reportó gastos en esta categoría.
La reacción no tardó. Algunos parlamentarios anunciaron que renunciarán a la asignación de combustible como gesto político, intentando contener el daño en medio de una crisis que ya escaló más allá de lo económico. Porque el problema no es solo cuánto gastan, sino cuándo: justo cuando el Estado pide ajustes, pero sigue financiando privilegios.
Así, el debate deja de ser contable y se vuelve político. Porque mientras el discurso apunta a la austeridad, las cifras cuentan otra historia. Y en tiempos de crisis, esa contradicción no pasa desapercibida.















