Las fisuras dentro del Gobierno ya no se esconden. Esta vez fue el propio Checho Hirane quien puso el dedo en la llaga, al revelar que al interior del Ejecutivo las relaciones están lejos de ser armónicas. “Están todos peleados”, lanzó, sorprendido, tras conocer detalles de los roces que cruzan distintas carteras.
El comentario no fue al pasar. Hirane reaccionó en vivo al enterarse de conflictos internos que, según se ha reportado, involucran diferencias de criterio, disputas por liderazgo y descoordinación en decisiones clave. Un escenario que, lejos de ser anecdótico, comienza a instalar la idea de un Gobierno que no logra ordenar su propia interna.
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Checho Hirane expone tensiones internas
El problema no es solo político, es también comunicacional. En momentos donde el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por su manejo económico y decisiones administrativas, la imagen de un gabinete fragmentado no ayuda. Más aún cuando las tensiones se filtran y terminan siendo comentadas en espacios públicos, amplificando la percepción de desorden.
Desde La Moneda no ha habido una respuesta directa a estos dichos, pero el silencio no hace más que alimentar la narrativa. Porque cuando las versiones de conflicto empiezan a acumularse —y vienen de distintos frentes— dejan de ser rumores para transformarse en síntoma.
Al final, lo que plantea Hirane no es solo una crítica, es una advertencia. Porque un Gobierno puede resistir errores, pero difícilmente resiste la sensación de estar dividido. Y en política, cuando la interna se quiebra, lo que sigue no es estabilidad… es desgaste.















