La crisis de la vivienda vuelve a instalarse en el centro del debate político, pero esta vez con un tono de advertencia que incomoda. El futuro ministro de Vivienda, Iván Poduje, encendió las alarmas tras cuestionar el recorte en los subsidios habitacionales DS49, apuntando directamente al impacto que —según él— tendrá en miles de familias vulnerables que hoy esperan una solución concreta. No fue un diagnóstico tibio: habló derechamente de una crisis en desarrollo.
De acuerdo a sus planteamientos, la reducción en este instrumento —clave para los sectores de menores ingresos— no solo frena proyectos en curso, sino que además profundiza el déficit habitacional que arrastra el país. En su análisis, el ajuste presupuestario compromete la capacidad del Estado para responder a la demanda real de viviendas sociales, tensionando aún más el sistema y dilatando los plazos de entrega que ya venían golpeados.
Futuro ministro Iván Poduje enciende alarmas
Pero el punto más político de su intervención fue otro: Poduje deslizó que el problema no es meramente técnico, sino de prioridades. Desde su vereda, el recorte refleja una señal equivocada en medio de una emergencia habitacional que requiere —a su juicio— expansión y no contracción del gasto. La advertencia no es menor, considerando que deberá asumir la conducción de la cartera en un escenario marcado por campamentos en aumento y proyectos paralizados.














