Karol Cariola bajo la lupa: filtración de mensajes borrados y búsquedas sobre “cómo borrar un Mac” agitan investigación por tráfico de influencias
La investigación por presunto tráfico de influencias en contra de la senadora electa Karol Cariola dio un nuevo giro que va más allá de chats comprometidos o diligencias policiales: peritos del Ministerio Público detectaron que la dirigente hizo búsquedas explícitas relacionadas con borrar datos de su computador personal justo antes de que la PDI le incautara su celular. Ese detalle, consignado en informes judiciales, pone un foco aún más duro en su conducta y en la solidez de su defensa.
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De acuerdo al reporte, el 22 de febrero de 2025 —una semana antes del operativo policial— Cariola intentó informarse sobre “cómo borrar un Mac”, justo en la recta final antes de que detectives le retiraran su teléfono como parte de las diligencias en la causa que investiga sus vínculos con el empresario chino Emilio Yang. El mismo día del procedimiento, el 3 de marzo, buscó también quién era el fiscal a cargo, el persecutor Patricio Cooper, según los antecedentes judiciales filtrados.
Estos movimientos, lejos de ser un simple intento de proteger su intimidad, son interpretados por fiscales y algunos analistas jurídicos como una señal de consciencia de riesgo procesal y de un intento —como mínimo imprudente— de manipular evidencia digital. Parte de esas conversaciones que la Fiscalía logró recuperar ya forman parte de la carpeta investigativa, mientras que otros mensajes eliminados todavía están en proceso de extracción técnica.
Karol Cariola bajo la lupa
Desde el entorno de Cariola defienden esas acciones con una explicación que ha generado escozor: su abogado, Juan Carlos Manríquez, sostuvo que algunas búsquedas —como la del Mac— podrían haberse relacionado con el intento de proteger grabaciones privadas, incluso familiares, como las de su propio parto, y no con la investigación judicial en curso.
Esta versión ha sido recibida con escepticismo por sectores de la Fiscalía que señalan que las “búsquedas sospechosas” están alineadas con la cronología del caso y con la incautación de dispositivos.
La filtración de estos detalles ocurre en un marco político ya de por sí tenso: Cariola fue vinculada a la gestión de favores para Yang, incluyendo pedidos a la entonces alcaldesa Irací Hassler para facilitar trámites comerciales en Santiago, escenario que ya había provocado críticas internas y externas sobre el uso de su influencia pública.
Este antecedente —sumado al intento de borrar rastros digitales— alimenta la narrativa de una dirigente que navega entre la defensa jurídica y la percepción pública de impropiedad.
Mientras parte de la opinión pública se pregunta si esto es una operación política o un verdadero acto de ocultamiento de evidencia, la Fiscalía continúa deslizando que la evidencia electrónica recuperada ilumina más que oscurece la investigación.
Y en un país donde la transparencia política es moneda de cambio cada vez más exigida por la ciudadanía, cada intento de borrar huellas termina, paradójicamente, dejando una marca más profunda en el debate público.















