La polémica por la “caja fiscal” sumó un nuevo capítulo, y esta vez con un giro que mezcla economía y estilo. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, salió a defender su versión frente a las críticas y desmentidos sobre la disponibilidad de recursos del Estado, pero lo hizo con una estrategia poco habitual: apelando directamente al lenguaje coloquial.
“Voy a usar lenguaje coloquial, si me permiten: no se puede tapar el sol con un dedo”, lanzó el secretario de Estado, en una frase que buscó simplificar un debate técnico que ya escaló a nivel político. El mensaje fue claro: para el Gobierno, las cifras que apuntan a una mayor disponibilidad de recursos no reflejan la realidad estructural de las finanzas públicas.
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Ministro Quiroz se defiende por polémica
El origen del conflicto está en los datos de la Dirección de Presupuestos, que mostraron que el Estado contaba con miles de millones de dólares en febrero, contradiciendo el relato inicial de una “caja vacía”. Desde la oposición, el cuestionamiento fue inmediato: acusaron inconsistencias y exigieron explicaciones, instalando la sospecha de un discurso construido más desde la conveniencia política que desde los números.
Quiroz, sin embargo, insistió en su tesis. Aseguró que la medición correcta debe hacerse al cierre del año anterior —cuando se traspasa el gobierno— y no en meses posteriores, donde ya operan nuevas emisiones de deuda y ajustes financieros. En esa línea, acusó que las cifras “no pueden usarse al amaño de quien opina”, elevando el tono del debate y apuntando indirectamente a sus críticos.
Pero más allá de la discusión técnica, lo que dejó este episodio es otra señal: el Gobierno decidió comunicar un tema complejo con frases simples, casi de calle. Y ahí aparece el riesgo. Porque cuando la economía se traduce en consignas, el problema no es solo entenderla… es confiar en ella. En política fiscal, como en cualquier área sensible, no basta con decirlo claro. También hay que decirlo bien.











