La futura ministra del Deporte, Natalia Duco, encendió este miércoles un debate que pone al Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos en el centro de la polémica cultural y deportiva: cuestionó la continuidad y viabilidad de los conciertos masivos en la cancha principal del recinto, priorizando que el espacio —que durante los últimos años ha recibido espectáculos de gigantes como AC/DC o Dua Lipa— vuelva a ser exclusivo para la práctica deportiva.
Duco, en su primera ronda de encuentros con el actual ministro Jaime Pizarro y parte del equipo técnico del Ministerio del Deporte, fue tajante: “la prioridad del Parque Estadio Nacional es que sea el centro del deporte en Chile y eso no puede ser de otra manera”, sentenció, dejando en claro que su gestión comenzará con una revisión profunda del uso del icónico estadio y su rol en la escena musical nacional.
También te puede interesar
Si bien reconoció que “es un tema conflictivo”, la exatleta olímpica no ocultó su molestia por las condiciones en que han quedado las canchas tras varios recitales de gran envergadura, algo que críticos han señalado como un descuido estructural que afecta especialmente a los partidos de fútbol y competencias oficiales. En un giro que muchos adherentes de la música en vivo considerarán duro, Duco insinuó que habría que repensar el modelo de gestión de eventos, priorizando el deporte y la familia sobre la masividad de los espectáculos musicales.
Natalia Duco da el portazo a los conciertos
Este énfasis en la actividad deportiva no parece casual: llega en un momento en que el Estadio Nacional tiene agendadas varias fechas de conciertos internacionales —como AC/DC y Korn en los próximos meses— lo que abre una interrogante pública sobre el destino de esos eventos bajo la nueva administración. Para Duco, el desafío será equilibrar intereses enfrentados: por un lado, la exigencia de preservar la cancha y los calendarios deportivos; por otro, las presiones —económicas y culturales— de la industria de la música que ha convertido al Nacional en una de las plazas más codiciadas de Sudamérica.
La discusión no es menor: en los últimos años, el estadio ha sido escenario de conciertos multitudinarios que no solo reventaron ventas —como los shows del rock internacional o de Dua Lipa— sino que también dejaron secuelas visibles en el césped y en la logística urbana de Santiago. En 2025, incluso un concierto de Shakira fue pospuesto por fallas técnicas en el montaje, sumando otra capa de tensión sobre la capacidad del lugar para albergar grandes espectáculos sin poner en riesgo la seguridad o la infraestructura.
Duco parece decidida a no andar con medias tintas y ya plantea que su gestión tiene cuatro años para imprimir “su sello personal en pro del alto rendimiento y de la familia”, con miras a transformar el uso del principal escenario deportivo del país en un emblema de la actividad física más que en un templo de conciertos. Si este cambio implica frenar la ruta de grandes recitales, la música en vivo en Chile ya sabe que tendrá un duelo abierto con el deporte estatal.















