La historia criminal de Hugo Bustamante vuelve a sacudir al país. Esta vez no por el crimen que lo hizo tristemente célebre en la última década, sino por un doble homicidio cometido casi 30 años atrás y cuyos detalles —revelados tras su nueva condena— reabren heridas, indignan y reinstalan una pregunta incómoda: ¿cuántos horrores más quedaron enterrados en su historial?
El fallo judicial dictó una pena de 10 años y un día por el asesinato de una madre y su hijo ocurrido en 1996 en Villa Alemana, crimen que permaneció en las sombras durante décadas. La investigación se reactivó luego de que el propio Bustamante, ya condenado por otros delitos, confesara los hechos mientras estaba en prisión, entregando nombres, circunstancias y hasta la ubicación de los cuerpos.
También te puede interesar
Los antecedentes reconstruidos por la justicia son escalofriantes. Tras disputas por dinero, el sujeto asesinó a ambas víctimas y posteriormente ocultó los cadáveres en su propiedad. Los cuerpos fueron hallados enterrados en el lugar que él mismo señaló, amarrados con alambres, en una escena que los investigadores describieron como de extrema violencia y frialdad.
Nueva condena destapa brutal pasado de Hugo Bustamante
La confesión no surgió por arrepentimiento espontáneo, sino en el marco de entrevistas concedidas a una periodista que investigaba su historial criminal. Ese testimonio abrió diligencias, peritajes y excavaciones que terminaron confirmando la veracidad de su relato y permitieron cerrar —al menos judicialmente— una desaparición que llevaba casi tres décadas sin respuesta.
El caso vuelve a tensionar al sistema penal. Bustamante ya cumple presidio perpetuo por otros asesinatos, por lo que esta nueva sentencia se suma a un prontuario que parece no agotarse. Más que aumentar su castigo efectivo, la condena vuelve a desnudar la dimensión de su violencia: crímenes seriales, ocultamiento de cuerpos y una capacidad perturbadora para mantener secretos durante años.
Porque cada nueva resolución no solo suma años en el papel. Suma horror en la memoria colectiva. Y en el expediente de Bustamante, ese archivo oscuro que Chile sigue abriendo… todavía no parece llegar a su última página.












