En medio de una de las causas criminales más perturbadoras de los últimos años —el triple homicidio en La Reina que acabó con la vida del fotógrafo Eduardo Cruz-Coke y sus hijos— ha emergido un documento que reaviva tensiones, versiones enfrentadas y una narrativa casi kafkiana desde el corazón mismo de la cárcel. Se trata de una carta manuscrita por el único imputado, Jorge Ugalde, donde describe su experiencia tras quedar en prisión preventiva y ofrece una visión dramática y cargada de emoción que ha vuelto a encender el debate público.
La misiva, fechada el 21 de noviembre y dirigida a sus padres y hermano, desvela a un Ugalde que intenta humanizar su versión de los hechos y enfrentar su confinamiento con argumentos tan personales como estratégicos. En el texto —al que han tenido acceso medios nacionales— él describe este período como “un infierno… algo inimaginable, ni en los peores sueños”, frase que no solo busca conmover, sino también marcar una defensa psicológica frente al peso público del caso.
Lejos de negar el impacto emocional de los sucesos, Ugalde aprovecha el escrito para destacar el apoyo familiar que ha recibido su hija, mencionando específicamente cómo sus padres han financiado su educación —incluyendo un diplomado que cursa actualmente— y subrayando lo que él presenta como “un apoyo económico sólido” y un entorno emocional estable. Esta insistencia en el respaldo familiar solo recalca lo que muchos analistas ven como un intento de presentar un perfil contrario al del autor de un crimen tan brutal, en un caso que aún se encuentra en pleno desarrollo judicial.
La carta que sacude La Reina
La carta también ha servido para que el entorno de Ugalde, incluido su hijastro Pedro Sepúlveda, se exprese públicamente defendiendo su calma y su supuesta inocencia. Según Sepúlveda, Ugalde ha pasado parte de su tiempo en prisión practicando meditación y yoga, y estaría convencido de que su causa será probada en tribunales, mientras su familia lucha “hasta el resto de sus vidas” por demostrar que “no ha hecho nada”.
Sin embargo, el intento del imputado por moldear la percepción pública contrasta con una investigación que no ha dado señales claras de concluir a su favor. Las autoridades han seguido levantando evidencia y reconstrucciones del día del crimen que ponen en entredicho partes de su versión. Además, elementos como inconsistencias en la cronología y movimientos sospechosos registrados por cámaras y peritajes continúan alimentando una imagen muy distinta a la que su defensa proyecta.
Más allá de la emotividad, esta carta reluce como una jugada más dentro de una pelea mediática y legal que va mucho más allá de cuatro muros: es una batalla por la narrativa, por la simpatía pública, y por el control de un caso que mantiene a Chile entero expectante. En un escenario donde aún no se sabe si la justicia dará la razón a Ugalde o confirmará su culpa, la tinta de su puño se convierte en otra pieza de este rompecabezas judicial y social que sigue dividiendo opiniones.
¿Qué dice la carta que Jorge Ugalde redactó desde la cárcel?
Estas circunstancias han sido y están siendo un infierno para todos, algo inimaginable, ni en los peores sueños. La Dominga (su hija) me ha venido a ver dos veces. Estoy escribiendo el viernes 21 (de noviembre). Ayer estuvo de visita, y entre lo que me transmite es todo el apoyo que tiene de ustedes.La firmeza de la Pachi, la permanente generosidad de mi Pepi y la presencia permanente de mi ‘Bro’. Esta semana ella y sus hermanos Pedro, Sol y también el Pancho, fueron citados a declarar.Por supuesto, el funcionario que la interrogó terminó encantado con ella, pero cosas que fueron muy significativas fueron: que ustedes habían pagado toda su carrera, que en este momento le pagaban un diplomado y que siempre ha recibido un soporte en lo que ella ha necesitado.Esta declaración permite ir acreditando que yo tengo un apoyo económico sólido en una familia de origen amoroso y estable.












