Una frase bastó para encender el debate. La subsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana, quedó en el centro de la polémica tras llamar al “autocuidado” frente al aumento de la delincuencia. Un concepto que, en tiempos de crisis de seguridad, no suena a prevención… sino a renuncia.
El comentario no cayó en el vacío. En un país donde los delitos violentos han dejado de ser excepcionales, pedirle a la ciudadanía que se cuide por sí sola fue interpretado por muchos como un traspaso directo de responsabilidad: del Estado a las personas. La crítica no tardó en instalarse, porque la frase golpea en un punto sensible: ¿hasta qué punto el gobierno está reconociendo que no logra controlar el problema?
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Polémica por llamado al “autocuidado”
Desde el Ejecutivo, la Subsecretaría de Prevención del Delito tiene precisamente el mandato de diseñar políticas para evitar que los delitos ocurran, no para administrar sus consecuencias. Sin embargo, el énfasis en el autocuidado —aunque habitual en campañas preventivas— adquiere otro tono cuando se percibe como la principal respuesta frente a una crisis de seguridad.
Las reacciones fueron inmediatas. En redes sociales y en el mundo político, el mensaje fue leído como desconectado de la realidad cotidiana de miles de chilenos que enfrentan robos, portonazos y encerronas sin margen de acción. Porque en ese contexto, hablar de autocuidado no solo parece insuficiente: suena a resignación.
El problema de fondo no es semántico, es político. Cuando la autoridad instala que la clave está en cómo se comportan las víctimas, inevitablemente se abre una grieta en el relato de control estatal. Y en seguridad, esa grieta es peligrosa. Porque si el mensaje es “cuídese usted”, lo que queda implícito es aún más incómodo: que el Estado, simplemente, no está llegando a tiempo.
Revisa el momento en el siguiente video:
A esta mujer horrible le pagamos para que diga Arréglenselas solos
Excesivo el descaro
— Castaña 🌰 (@kastanea) April 22, 2026











