El nombre de Álvaro Santi volvió a instalarse en el debate público, pero no por nostalgia ni espectáculo: esta vez, su nuevo vaticinio abre una interrogante incómoda sobre el rumbo del país. El mismo tarotista que meses antes aseguró —contra todo escepticismo— que José Antonio Kast llegaría a La Moneda, hoy advierte que el escenario posterior está lejos de ser un camino despejado.
Santi no solo había anticipado que la definición presidencial sería entre Kast y su contendora, sino que incluso se inclinó por el triunfo del actual mandatario mediante psicografías y lecturas simbólicas. Un pronóstico que, a la luz de los resultados de 2025, terminó por cumplirse con una victoria contundente del líder republicano, quien se impuso con más del 58% de los votos y marcó un giro político en el país.
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Lanza inquietante advertencia
Pero el tono cambió. Según sus recientes intervenciones, el vidente ahora advierte de tensiones y conflictos que emergerían tras el aparente “libro cerrado” de la elección. En sus propias señales —dibujos, símbolos y lecturas— aparecerían elementos asociados a crisis, choques internos e incluso escenarios de alta incertidumbre, dejando entrever que el verdadero desafío comienza después del triunfo, no antes.
El mensaje, aunque envuelto en lenguaje esotérico, conecta con un contexto político real: el gobierno de Kast arranca en medio de altas expectativas, pero también con presiones por seguridad, migración y economía, factores que ya dominaron la campaña presidencial. En ese escenario, incluso voces alejadas de la política tradicional —como la de Santi— logran resonar en una ciudadanía que observa con cautela los primeros pasos del nuevo ciclo.
Así, lo que partió como una predicción llamativa hoy se transforma en advertencia. Porque si algo deja entrever el nuevo discurso del tarotista, es que el triunfo no era el final de la historia. Era, apenas, el inicio de un capítulo que podría ser mucho más turbulento de lo que algunos quisieran admitir.















