Lo que partió como un episodio anecdótico en redes sociales terminó escalando en un torbellino de desinformación y especulación cuando circuló un insólito relato sobre un supuesto “exorcismo sexual” que involucraría a la futura ministra de la Mujer, Judith Marín. En medio de la polémica y las burlas en plataformas digitales, la comunicadora Valeria Cárcamo terminó convertida en protagonista inesperada al referirse —con sarcasmo y frontalidad— a la ola de rumores que ha acompañado a la nueva autoridad designada por el gobierno de José Antonio Kast.
La controversia comenzó cuando usuarios comenzaron a difundir —sin pruebas ni fuentes verificables— versiones que mezclaban elementos de rituales religiosos, purgas simbólicas y cuestiones íntimas supuestamente asociadas a Marín, una figura que ya estaba bajo escrutinio por sus posiciones conservadoras en temas de género y aborto. Tal fue la deriva del rumor que algunos comenzaron a atribuirle prácticas enigmáticas como si formaran parte de su perfil político.
Valeria Cárcamo sale al paso de rumores
Fue ahí donde Cárcamo decidió intervenir. En su espacio, la exanimadora no solo desestimó el relato como “infundado y fuera de toda lógica”, sino que dejó ver su molestia por cómo las redes sociales pueden deformar una figura pública hasta convertirla en objeto de risas o burla, incluso cuando se trata de alguien que está por asumir un cargo ministerial. “Esto no es serio. Estamos hablando de desinformación que va más allá de la crítica política y entra en el terreno del chisme barato”, sentenció.
Lo más llamativo de la intervención de Cárcamo fue cómo vinculó este fenómeno con un patrón mucho más amplio: la manera en que la política chilena —especialmente cuando involucra a mujeres en posiciones de poder— se transforma en carne de memes, exageraciones y relatos sin base.
Para ella, este tipo de historias no solo desvirtúan el debate público, sino que además refuerzan estereotipos y distraen de las discusiones de fondo sobre lo que Marín representará como titular de una cartera clave como la del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.
No es la primera vez que Valeria Cárcamo —conocida por su estilo directo y su historial como comunicadora crítica— se enfrenta a olas de desinformación en torno a figuras públicas. En esta ocasión, su mensaje fue tan claro como confrontacional: “Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con una persona políticamente, pero inventar historias que mezclan sexualidad, espiritualidad y cargos ministeriales es una trampa que la discusión pública no puede permitirse”.














