La polémica estalló sin anestesia. Donald Trump volvió a incendiar las redes —y la política estadounidense— tras compartir un video viral donde Barack y Michelle Obama aparecen representados como simios, una pieza que rápidamente fue catalogada como racista y deshumanizante por detractores y figuras públicas. El registro, difundido en sus plataformas digitales, corrió como pólvora y reactivó viejas acusaciones sobre el tono y los límites del discurso del exmandatario.
El contenido, de pocos segundos pero de alto voltaje simbólico, muestra a la expareja presidencial caricaturizada en cuerpos de monos, en lo que críticos calificaron como una representación históricamente ofensiva hacia la comunidad afroamericana. Organizaciones civiles y comentaristas políticos no tardaron en acusar una “línea cruzada”, recordando que este tipo de imágenes remiten a propaganda racista utilizada durante décadas para ridiculizar y deshumanizar a personas negras.
Trump desata ola de críticas
Desde el entorno demócrata las reacciones fueron inmediatas. Parlamentarios, activistas y analistas condenaron la publicación, acusando a Trump de amplificar discursos de odio en un clima político ya tensionado. La controversia escaló a tal nivel que medios internacionales y vocerías de derechos civiles exigieron explicaciones públicas, apuntando a la responsabilidad de una figura con peso electoral y capacidad de influencia masiva.
Pero, fiel a su estilo, el exjefe de la Casa Blanca no ofreció disculpas inmediatas ni bajó el contenido en un primer momento, lo que avivó aún más el incendio digital. Mientras sus seguidores minimizaron el hecho calificándolo de “humor político” o “exageración mediática”, sus críticos lo ven como una señal preocupante del tono que podría marcar el debate público en tiempos electorales.
















