Santiago volvió a mostrar este jueves su cara más frágil frente a las lluvias intensas. Un aluvión en Las Condes, específicamente en el sector de San Carlos de Apoquindo, provocó una verdadera estampida de agua, barro y material suelto que terminó arrastrando vehículos, árboles e incluso una micro del sistema RED. Los registros difundidos durante la jornada muestran la violencia con que el flujo descendió por las calles y convirtió sectores habitualmente tranquilos en zonas de emergencia.
El episodio se produjo en medio de un sistema frontal que ha dejado precipitaciones extraordinarias para Santiago. De acuerdo con antecedentes entregados por Senapred, en Tobalaba se acumularon 142,4 milímetros de lluvia, mientras que en distintos puntos de la Región Metropolitana se registraron anegamientos, aumento de caudales y activación de quebradas. En Las Condes se activaron específicamente las quebradas Honda y Apoquindo, generando cursos de agua que terminaron desplazándose hacia sectores urbanos.
La escena en San Carlos de Apoquindo fue especialmente impactante: la corriente avanzó con suficiente fuerza para mover automóviles y derribar árboles, mientras una máquina del transporte público también quedó expuesta al violento flujo. No se trató simplemente de calles mojadas o acumulación de agua: el fenómeno evidenció cómo las quebradas precordilleranas pueden transformarse rápidamente en verdaderos corredores de barro y agua cuando las precipitaciones superan la capacidad habitual de respuesta del territorio.
Aluvión en Las Condes arrastra vehículos
Y el problema va mucho más allá de una comuna. La Región Metropolitana se encuentra bajo Alerta Amarilla debido al evento meteorológico y al peligro de remociones en masa. Sernageomin elevó a “alta” la posibilidad de aluviones y derrumbes en sectores de la cordillera de la costa, valle y precordillera, precisamente las zonas donde la lluvia intensa puede activar quebradas y generar desplazamientos repentinos de material.
La magnitud del fenómeno también vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿está Santiago realmente preparado para enfrentar lluvias que ya no se comportan como las de décadas anteriores? Un análisis citado por ADN Radio advierte que el 71% de las personas que viven en el Gran Santiago reside en barrios con algún grado de propensión a inundaciones. El especialista Fernando Pérez planteó que la solución no puede limitarse a sacar rápidamente el agua de las ciudades: “Hay que dejar de pensar solamente en cómo evacuamos el agua”, sostuvo, apuntando a la necesidad de retener, distribuir e infiltrar las precipitaciones.
El aluvión de Las Condes deja así una postal difícil de ignorar: vehículos desplazados, árboles arrancados y una micro enfrentando una corriente que parecía imposible de contener. Mientras las autoridades continúan evaluando los daños y las lluvias siguen bajo vigilancia, Santiago enfrenta nuevamente el mismo desafío: una ciudad que creció hacia la precordillera y que ahora debe responder a eventos meteorológicos cada vez más intensos.
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