Una frase de apenas tres palabras terminó abriendo un nuevo frente de conflicto político y comunicacional. La diputada del Partido Republicano Stephanie Jeldrez quedó bajo cuestionamiento luego de publicar en redes sociales el comentario “Ya pero primero amáchate”, respuesta que provocó la reacción del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).
El episodio volvió a instalar el debate sobre los límites del lenguaje en la discusión pública y la responsabilidad de quienes ejercen cargos de representación popular. La expresión utilizada por la parlamentaria fue cuestionada por el organismo, que manifestó su rechazo al mensaje al considerar que contiene una connotación ofensiva hacia la diversidad sexual.
La respuesta de Jeldrez no tardó en llegar. Lejos de retroceder, la diputada decidió enfrentar públicamente las críticas y apuntó directamente contra el Movilh. A través de su cuenta de X, sostuvo que recibe insultos de manera habitual y cuestionó que la organización difundiera su respuesta para acusarla de homofobia.
Diputada republicana Stephanie Jeldrez desata choque
“Estos son solo algunos de los insultos que recibo a diario en redes, muchas veces no contesto, pero eso no significa que tenga que aceptarlos”, escribió la parlamentaria. Luego endureció su postura: “La orientación sexual de una persona no le da derecho a insultar a nadie, no son intocables. Todos merecemos respeto, y también quienes ejercemos cargos públicos”.
La legisladora también aseguró que no está dispuesta a normalizar el hostigamiento digital por el hecho de ejercer un cargo público. “No voy a aceptar los insultos ni el acoso cibernético como parte de mi trabajo, y a diferencia de ustedes estaré aquí para defenderme y no me voy a victimizar”, agregó.
El problema de fondo es que la discusión ya dejó de girar exclusivamente en torno a una frase. Por un lado, está el cuestionamiento sobre el uso de expresiones que pueden reproducir estereotipos de género y resultar ofensivas para la comunidad LGBTIQ+. Por otro, la denuncia de una parlamentaria que asegura ser víctima de ataques personales y que exige que su derecho a defenderse también sea respetado.
La controversia vuelve a poner sobre la mesa una discusión que suele quedar atrapada entre trincheras políticas: el respeto no puede ser selectivo. Ni los insultos contra una autoridad deben relativizarse por su posición política, ni la libertad de expresión puede convertirse en una excusa para descalificar a otras personas por su identidad u orientación sexual.
@tepa_jeldrez @PRChile @PresidenteKast @MinistroRabat Quiérete un poco ridícula. Que poca voluntad de hacer y desarrollar políticas públicas. Inútiles!!!
— Felipe Velden🌳🏳️🌈 (@felipevelden) October 29, 2026
Estos son solo algunos de los insultos que recibo a diario en redes, muchas veces no contesto, pero eso no significa que tenga que aceptarlos. Bastó que me defendiera una vez para que @movilh difundiera mi respuesta y me acusara de homofóbica.
Quiero ser clara: la orientación sexual de una persona no le da derecho a insultar a nadie, no son intocables. Todos merecemos respeto, y también quienes ejercemos cargos públicos. No voy a aceptar los insultos ni el acoso cibernético como parte de mi trabajo, y a diferencia de ustedes estaré aquí para defenderme y no me voy a victimizar!— 🇨🇱Diputada Jéldrez (@tepa_jeldrez) November 4, 2026





