Lo que comenzó como una reunión con influencers en el Palacio de La Moneda terminó convirtiéndose en un incómodo episodio para el Gobierno. La protagonista es Catalina Schaerer, abogada y creadora de contenido conocida en redes sociales como “Mamá sin caos”, quien publicó un registro de su intervención frente a la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf. La conversación, que rápidamente comenzó a circular por internet, dejó al descubierto una discusión sobre las prioridades de las familias chilenas y la pertinencia de impulsar una celebración en medio de las dificultades que enfrenta el país.
El encuentro tenía como objetivo presentar el primer Día del Encuentro Familiar, iniciativa programada para este domingo 8 de noviembre y que busca promover actividades recreativas y espacios de convivencia. Sin embargo, la presentación tomó otro rumbo cuando Schaerer decidió plantear directamente sus reparos a la secretaria de Estado, poniendo sobre la mesa problemas como el endeudamiento familiar, las deficiencias del posnatal, la falta de Sala Cuna Universal y las preocupaciones relacionadas con la seguridad.
La influencer cuestionó que se promoviera una celebración mientras miles de hogares siguen esperando respuestas a necesidades mucho más urgentes. “Una celebración como esta se puede sentir como desconectada de la verdadera necesidad que tienen las familias hoy en Chile”, planteó durante la conversación. La respuesta de Wulf tampoco pasó inadvertida: la ministra comparó la iniciativa con una especie de “Thanksgiving chileno”, referencia al tradicional Día de Acción de Gracias estadounidense, que terminó convirtiéndose en uno de los elementos más comentados del episodio.
Polémica en La Moneda
Pero la controversia no terminó con el intercambio de opiniones. Después de publicar el registro en sus redes sociales, Schaerer recibió un llamado desde el Ministerio de Desarrollo Social solicitándole retirar el video. La explicación inicial de la cartera apuntaba a que se trataba de una reunión privada y que al comienzo de la actividad se había solicitado a los asistentes no realizar grabaciones particulares. La institución también manifestó preocupación por la exposición de otras participantes que aparecían en las imágenes.
La versión de la influencer, sin embargo, abrió un nuevo flanco. En un registro posterior, la abogada aseguró que llegó aproximadamente 15 minutos tarde y que nadie le comunicó que estaba prohibido grabar. Incluso fue categórica al defender su actuación: “Esta no es una hueá que yo grabé escondida, que traía un micrófono. No, esto era a vista y paciencia del resto, y de buena fe, porque, según yo, no estaba haciendo nada malo”, sostuvo.
Este miércoles 4 de noviembre, Schaerer volvió a referirse al episodio y entregó detalles que complican todavía más la explicación inicial del Gobierno. Según relató, el argumento que recibió para retirar el contenido no habría estado centrado en la privacidad de la reunión, sino en el momento en que decidió publicarlo. La influencer afirmó que desde el Ministerio le señalaron que la difusión anticipada había perjudicado la estrategia comunicacional, pues otros creadores de contenido tenían previsto publicar material de la actividad durante el viernes. “Eso no es una reunión privada, eso es control comunicacional”, cuestionó, según consignó Página 7.
El episodio deja una pregunta incómoda para La Moneda: ¿hasta dónde llega la libertad de los creadores de contenido invitados por el Gobierno cuando sus opiniones o publicaciones no se ajustan a la estrategia diseñada por una repartición pública? Porque una cosa es establecer condiciones de participación y resguardar la imagen de terceros, y otra muy distinta es que una iniciativa comunicacional termine convertida en un problema político por una publicación que no siguió el calendario esperado.
Por ahora, el video original fue eliminado de las redes sociales de Schaerer, aunque su contenido continúa circulando en distintas plataformas. La polémica también instaló un debate sobre la relación entre las autoridades y los influencers, especialmente cuando estos últimos dejan de ser simples amplificadores de mensajes institucionales y comienzan a formular preguntas incómodas frente a quienes ejercen el poder.
Este es el video que la ministra Wulf le pidió borrar a una influencer por haber cuestionado el actuar del gobierno con violadores de niños en una reunión con la ministra en La Moneda.
¡ NO LO VIRALICEN POR FAVOR ! https://t.co/QKx0SF5T40
— H (@hernan_sr) November 4, 2026





