La carrera por suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzó a tomar forma y Michelle Bachelet figura entre los nombres que concentran mayor atención internacional. Sin embargo, la exmandataria chilena no es la única carta que aparece en el tablero. Diplomáticos, exautoridades y organismos especializados también observan con interés a otras figuras de larga trayectoria que podrían quedarse con el máximo cargo del organismo multilateral.
Uno de los nombres que más fuerza ha cobrado es el de Rebeca Grynspan, economista y diplomática costarricense que actualmente lidera la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Su experiencia en desarrollo económico, cooperación internacional y organismos multilaterales la posiciona como una de las candidatas con mayor respaldo dentro del sistema de Naciones Unidas, especialmente entre los países que buscan fortalecer la agenda del desarrollo sostenible.
A la lista también se suma Paula Narváez, embajadora de Chile ante la ONU y exministra, quien ha sido mencionada en distintos análisis internacionales debido a su conocimiento del funcionamiento interno del organismo.
Bachelet no corre sola por la ONU
Junto a ella aparecen el canciller de Surinam, Albert Ramdin, y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, diplomático argentino que ha adquirido notoriedad por su participación en negociaciones relacionadas con conflictos nucleares y seguridad internacional.
En distintos círculos diplomáticos existe consenso en que la próxima elección podría marcar un hito histórico. Diversos Estados han manifestado su intención de que, por primera vez desde la creación de Naciones Unidas en 1945, una mujer asuma la Secretaría General.
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Aunque el proceso formal aún no comienza, el debate ya se instaló entre los países miembros y las negociaciones políticas prometen intensificarse durante los próximos meses.
Hasta ahora, ninguno de los nombres mencionados ha oficializado una candidatura. La definición dependerá de complejas conversaciones entre los integrantes del Consejo de Seguridad y la posterior votación de la Asamblea General de la ONU.
En ese escenario, Michelle Bachelet continúa siendo una de las figuras con mayor reconocimiento internacional, pero el camino hacia la principal oficina del organismo estará lejos de ser sencillo frente a competidores que también cuentan con una sólida trayectoria en la diplomacia global.





