Durante 18 años, el nombre de Mariana Sepúlveda permaneció asociado a una desaparición sin respuestas. La joven tenía 19 años cuando salió de su casa en Conchalí, en agosto de 2008, rumbo a su colegio. Nunca llegó. Casi dos décadas después, el caso dio un giro brutal cuando su vecino, Ghislain Quiroz Carrizo, se presentó voluntariamente ante Carabineros y aseguró ser responsable de su muerte. Su confesión llevó a los investigadores directamente hasta una habitación de su vivienda.
Según el relato entregado por Quiroz, Mariana habría muerto después de una discusión y posteriormente él habría ocultado su cuerpo dentro de su propia casa. El hombre sostuvo que los restos permanecieron enterrados durante aproximadamente cinco años y que en 2013 los habría exhumado para deshacerse de ellos. Esa versión llevó a los equipos especializados de Carabineros y la Fiscalía Centro Norte a concentrar parte de las diligencias precisamente en el dormitorio señalado.
Las imágenes y antecedentes conocidos de la vivienda muestran el lugar donde los investigadores removieron parte del piso para buscar elementos que permitieran contrastar la confesión. Y allí apareció uno de los antecedentes que cambió el escenario: una pequeña pieza ósea fue encontrada enterrada bajo la cama del imputado. El fragmento fue levantado para ser sometido a peritajes y análisis genéticos, aunque inicialmente no existía confirmación de que correspondiera a Mariana.
La pieza que volvió a abrir el caso de Mariana Sepúlveda
El fiscal Marcelo Cabrera confirmó entonces que la investigación había encontrado elementos que permitían contrastar la declaración del hombre. “Se pudo corroborar este antecedente con cierta evidencia que se encontró en el domicilio”, señaló el persecutor, aunque advirtió que los hallazgos debían ser sometidos a análisis antes de establecer conclusiones definitivas. También se informó del hallazgo de herramientas utilizadas para remover tierra, antecedentes que pasaron a formar parte de las diligencias.
La escena adquirió todavía mayor relevancia porque coincidía con una parte específica del relato de Quiroz. Él había indicado que había enterrado a Mariana en una habitación de su vivienda. Los investigadores excavaron precisamente en ese sector y encontraron el fragmento óseo. Pero había una diferencia fundamental entre una confesión y una prueba científica: el hallazgo debía demostrar su origen y establecer si existía una conexión con la joven desaparecida.
Mientras la investigación avanzaba, la familia de Mariana tampoco ocultó sus dudas. Su madre, Marta León, cuestionó la versión del vecino y negó que su hija hubiera mantenido con él la relación sentimental que el hombre habría mencionado en su declaración. Su padre, Luis Sepúlveda, incluso manifestó sospechas respecto de que Quiroz hubiese actuado solo.
El lugar donde su vecino dijo haber ocultado su cuerpo
Y cuando parecía que el caso finalmente podía encaminarse hacia una respuesta, apareció un giro judicial inesperado. El tribunal terminó decretando el sobreseimiento total y definitivo de Ghislain Quiroz por prescripción, después de que un informe de la PDI estableciera que el hombre no había salido de Chile durante el período investigado. Con ese antecedente, la Justicia determinó que había transcurrido el plazo legal para perseguir penalmente los delitos imputados y ordenó su libertad.
La decisión provocó indignación en la familia y abrió una nueva batalla judicial. La Fiscalía Centro Norte anunció este lunes que recurrirá para intentar revertir el sobreseimiento. El Ministerio Público considera que la resolución debe ser revisada, por lo que el caso todavía puede experimentar nuevos capítulos en tribunales.
Así, aquella habitación que durante años fue simplemente parte de una vivienda del pasaje Logroño terminó convertida en uno de los puntos centrales de una investigación que volvió a poner el nombre de Mariana en la agenda nacional. Allí se buscó la evidencia que pudiera respaldar una confesión aparecida 18 años después. Y ahora, mientras la Fiscalía intenta reabrir el camino judicial, la familia sigue enfrentando la misma pregunta que la acompaña desde 2008: ¿qué ocurrió realmente con Mariana?






