La investigación por el violento ataque que sufrió una niña de siete años al interior de la Escuela Islas de Chile, en la comuna de La Granja, continúa avanzando y comienza a perfilar una posible explicación sobre el origen de la agresión. Aunque las autoridades aún no han confirmado un móvil oficial, nuevos antecedentes conocidos durante las últimas horas apuntan a que el hecho podría estar relacionado con un conflicto previo entre la víctima y otra estudiante del establecimiento.
De acuerdo con información recopilada por distintos medios a partir de testimonios de apoderados, la presunta agresora —una alumna de 13 años que cursa octavo básico— sería hermana de una estudiante con la que la víctima habría tenido un altercado anterior.
Según esa versión, la menor de siete años se dirigió al baño durante una clase de Educación Física, momento en que habría sido interceptada y atacada con un arma cortopunzante. No obstante, este antecedente forma parte de la investigación y aún debe ser corroborado por la Fiscalía Metropolitana Sur y la Brigada de Homicidios de la PDI.
El caso generó conmoción luego de que la madre de la menor denunciara que inicialmente el establecimiento le informó que su hija presentaba una lesión menor. Sin embargo, al llegar al Hospital Padre Hurtado, los médicos le comunicaron que la niña había recibido nueve heridas cortopunzantes.
Brutal ataque a niña de 7 años en La Granja
Actualmente, la estudiante permanece hospitalizada, estable y fuera de riesgo vital, mientras continúa su proceso de recuperación. La presunta agresora, debido a que tiene 13 años, es inimputable conforme a la legislación penal chilena.
Según lo reporteado por la notera de Contigo Daniela Muñoz en la mañana, quien conversó con distintos apoderados del recinto educacional, sí habría existido una conexión entre víctima y victimaria.
“Hablábamos con las autoridades esta mañana respecto a quién hizo el ataque, y tengo entendido que la niña de 13 años es la hermana de la niña con la que la chica (víctima) de 7 años tuvo un conflicto (anterior)”,explicó,
El episodio volvió a instalar el debate sobre la violencia al interior de los establecimientos educacionales y la capacidad de los protocolos escolares para prevenir hechos de extrema gravedad. Mientras la comunidad educativa espera respuestas concretas, el Ministerio Público continúa reuniendo pruebas, declaraciones y peritajes para reconstruir con precisión lo ocurrido.
Solo una vez concluidas esas diligencias será posible establecer si la hipótesis que hoy circula corresponde efectivamente al motivo del ataque o si existieron otros factores que desencadenaron uno de los casos más impactantes registrados este año en un colegio chileno.





