La seguridad digital volvió a instalarse como una prioridad para el Estado. En medio del aumento de los delitos informáticos y las estafas relacionadas con el robo de credenciales, el sistema de ClaveÚnica incorporó una nueva medida destinada a reforzar la protección de las cuentas de millones de usuarios que realizan trámites públicos de manera online.
La principal novedad es la posibilidad de activar un segundo factor de autenticación, una herramienta que agrega una capa adicional de seguridad al proceso de inicio de sesión. En la práctica, aunque un delincuente logre obtener la contraseña de una persona, no podrá acceder a la cuenta sin superar una segunda verificación vinculada al dispositivo autorizado por el usuario.
ClaveÚnica suma una nueva barrera de seguridad
Desde las autoridades explicaron que esta medida apunta a reducir el riesgo de suplantación de identidad y accesos no autorizados. Al presentar la nueva función, destacaron que «esta nueva capa de seguridad permite proteger mejor la identidad digital de las personas», enfatizando que el objetivo es entregar mayor tranquilidad a quienes utilizan ClaveÚnica para realizar trámites sensibles ante organismos públicos.
La activación del sistema puede realizarse desde la plataforma oficial de ClaveÚnica, donde el usuario debe ingresar a la configuración de seguridad de su cuenta y habilitar la verificación en dos pasos. Una vez configurada, cada nuevo acceso requerirá, además de la contraseña habitual, un código o validación adicional desde el dispositivo registrado, siguiendo un modelo de seguridad que ya utilizan bancos, plataformas financieras y grandes servicios tecnológicos.
La incorporación de esta herramienta responde a un escenario donde las estafas digitales continúan sofisticándose y donde el robo de claves se ha convertido en una de las principales puertas de entrada para los ciberdelincuentes. Con este nuevo sistema, el Estado busca elevar el estándar de protección de uno de los servicios digitales más utilizados por los chilenos, recordando que la seguridad no depende únicamente de la tecnología, sino también de buenas prácticas como utilizar contraseñas robustas, desconfiar de enlaces sospechosos y nunca compartir códigos de verificación con terceros.





