El debate sobre cómo evaluar el aprendizaje de los niños volvió a instalarse con fuerza en el Congreso. El proyecto conocido como «No Más Notas» dio un nuevo paso en su tramitación legislativa luego de que se confirmara su paso a una Comisión Mixta, instancia que intentará zanjar las diferencias surgidas entre el Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados respecto de una de las reformas educacionales que más opiniones ha dividido en los últimos años.
La propuesta plantea modificar el sistema de evaluación para los estudiantes de primero a cuarto básico, dejando en un segundo plano la tradicional escala de notas de 1 a 7 y promoviendo evaluaciones de carácter cualitativo.
La idea es que el foco esté puesto en el proceso de aprendizaje y no únicamente en una calificación numérica, incorporando además una retroalimentación permanente a las familias sobre el avance académico de los alumnos. La iniciativa fue impulsada por la senadora Yasna Provoste, el senador Manuel José Ossandón y exparlamentarios que respaldaron el proyecto durante su presentación.
Proyecto “No Más Notas” entra en fase decisiva
Sin embargo, la discusión ha estado lejos de ser pacífica. Durante su paso por la Cámara Baja, el texto fue rechazado luego de que parlamentarios de distintos sectores manifestaran reparos respecto a la autonomía de los establecimientos educacionales para definir sus propios mecanismos de evaluación.
Uno de los puntos más debatidos establece que los colegios tendrían un plazo de dos años para decidir, mediante el Consejo de Profesores e incorporándolo a sus reglamentos internos, si mantienen el sistema tradicional de notas o adoptan un modelo distinto.
Ahora será la Comisión Mixta la encargada de buscar un acuerdo que permita destrabar la iniciativa y acercar posiciones entre ambas cámaras. La instancia fue convocada para este 5 de agosto, en un escenario donde el debate ya no solo enfrenta visiones pedagógicas, sino también distintas miradas sobre el rol que deben cumplir las evaluaciones dentro del sistema escolar chileno.
Mientras algunos defienden que las notas generan presión innecesaria en los primeros años de formación, otros advierten que eliminar o relativizar las calificaciones podría afectar la medición objetiva del aprendizaje y restar herramientas a docentes y familias para seguir el rendimiento de los estudiantes.





