Una historia de abandono, consumo de drogas y explotación sexual infantil quedó al descubierto en Talca a partir de una investigación judicial que involucra a la madre de una adolescente y a otros tres adultos. La víctima, identificada como “Sofía” para resguardar su identidad, llegó a una residencia para madres adolescentes cuando tenía 15 años, embarazada y con una bala alojada en su cuerpo. Los antecedentes fueron recopilados en una querella presentada ante el Juzgado de Garantía de Talca.
De acuerdo con la investigación, durante 2024 la adolescente habría comenzado a ser explotada sexualmente por su propia madre, quien —según el relato de la víctima— le exigía dinero para financiar drogas y alimentación. Posteriormente, cuando la mujer quedó privada de libertad por otro delito, otros adultos habrían continuado con la explotación. La situación terminó transformándose en una vulneración prolongada que también estuvo marcada por el consumo de alcohol y drogas.
Uno de los testimonios que más impacto provocó fue entregado por la propia adolescente a funcionarias de la residencia. En medio de una conversación, relató la presión económica que recibía de su madre y expresó el deseo de abandonar aquella vida: “Yo quiero una vida normal, como una niña de 17 años y no ser prostituta”. La frase quedó consignada en documentación presentada ante los tribunales.
“Quiero una vida normal”
El caso comenzó a quedar más expuesto después de las reiteradas salidas de la adolescente desde la residencia. Según los antecedentes judiciales, durante aproximadamente dos meses se registraron 22 salidas no autorizadas. En algunas ocasiones regresó después de varios días y, posteriormente, las funcionarias detectaron señales compatibles con consumo de sustancias. La investigación apunta a que fuera del recinto era esperada por adultos que la trasladaban hacia distintos lugares.
Las diligencias permitieron llegar hasta un local nocturno de Talca donde, según la querella, la adolescente era explotada por terceros que conocían su condición de menor de edad. El 27 de agosto, la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI ingresó al establecimiento y encontró a la joven junto a otras mujeres. Tres hombres fueron detenidos y quedaron en prisión preventiva, investigados por promover y facilitar la explotación sexual de una menor de 18 años.
La resolución judicial puso especial énfasis en la situación de vulnerabilidad de la adolescente. El tribunal sostuvo que su historia podía haber contribuido a que normalizara ese tipo de situaciones como una forma de obtener recursos, incluso para entregárselos a su madre. La defensa de uno de los imputados, en tanto, cuestionó que la Fiscalía hubiese acreditado suficientemente algunos elementos de la acusación.
Adolescente de Talca relata años de explotación
El caso también abrió una arista de protección. La adolescente manifestó su intención de cortar el contacto con su madre e ingresar a un programa de rehabilitación, mientras los antecedentes fueron puestos en conocimiento de los tribunales de familia. Según los documentos judiciales, las funcionarias que la acompañaban le recalcaron que “nada de lo que pasó y lo que ha hecho es culpa de ella”, intentando separar la responsabilidad de la víctima de las decisiones adoptadas por los adultos que debían protegerla.
La investigación continúa y serán los tribunales los encargados de establecer las responsabilidades penales correspondientes. Mientras tanto, el relato de la joven expone una realidad que va mucho más allá de un delito puntual: una menor que pasó por distintas situaciones de vulneración y que ahora intenta reconstruir su vida lejos de quienes, según los antecedentes judiciales, habrían aprovechado su situación de extrema fragilidad.





