El rescate de Manuel Orellana, conocido públicamente como «El Chino», parecía haber cerrado uno de los episodios más comentados del invierno en la zona central.
Sin embargo, con el paso de las horas comenzaron a aparecer nuevos antecedentes que cambiaron el foco de la discusión. Lo que inicialmente fue una historia de supervivencia en plena cordillera hoy también expone el extenso historial judicial del hombre que lideró la expedición hacia el Cajón del Maipo.
Los registros conocidos durante las últimas horas muestran que Orellana acumula más de una veintena de causas penales que se remontan a 2009.
Entre ellas aparecen hurtos reiterados, conducción en estado de ebriedad, delitos asociados a violencia intrafamiliar, amenazas, daños y otros episodios que lo llevaron en distintas ocasiones ante los tribunales. Incluso, informes judiciales y médicos incorporados en procesos anteriores daban cuenta de problemas de consumo de drogas y un historial de reincidencia que marcó buena parte de su vida adulta.
El pasado que persigue a “El Chino”
Uno de los antecedentes que mayor impacto ha provocado corresponde a una causa registrada en 2024, cuando fue formalizado por lesiones y amenazas contra su expareja en un contexto de violencia intrafamiliar. Si bien posteriormente fue absuelto por la justicia, el caso volvió a ser mencionado tras conocerse su identidad en el rescate.
A ello se suma que el vehículo en el que el grupo ingresó a la cordillera mantenía un encargo vigente por robo, situación que también quedó bajo investigación del Ministerio Público.
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La revelación de este prontuario ha intensificado las críticas en torno al operativo que movilizó al GOPE de Carabineros, Ejército, Bomberos, Senapred y otras instituciones para encontrar con vida a los tres excursionistas, en un despliegue que significó un elevado costo para el Estado.
Mientras las autoridades evalúan eventuales acciones para perseguir responsabilidades por la imprudencia que originó el rescate, la figura de «El Chino» continúa concentrando la atención pública, ya no solo por su desaparición en la montaña, sino también por un pasado judicial que vuelve a instalar preguntas sobre las decisiones que terminaron desencadenando uno de los rescates más mediáticos del año.





