La crisis que golpea al Ministerio de Justicia sumó una nueva voz crítica desde el propio sector de derecha. Evelyn Matthei no dejó pasar la explicación que entregó el subsecretario de Justicia, Luis Silva, respecto de su participación en los decretos que permitieron rebajar las condenas de personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. La exalcaldesa de Providencia cuestionó la forma en que el funcionario justificó su firma y apuntó directamente a lo que considera una maniobra para trasladar responsabilidades.
“Cuando uno comete un error, uno reconoce el error. Es de las cosas más feas que me ha tocado ver, echarle la culpa a otros”, disparó Matthei ante la prensa, luego de participar en la ceremonia de cambio de mando de la Fuerza Aérea de Chile. Sus palabras apuntaron al video que Silva había difundido en redes sociales para explicar por qué aparece firmando algunos de los decretos que concedieron beneficios penitenciarios.
En ese registro, el subsecretario sostuvo que la responsabilidad de firmar corresponde al ministro de Justicia y que, cuando este no se encuentra, debe hacerlo quien lo subroga. También afirmó que, al estampar su firma, aplicó el criterio jurídico establecido por Fernando Rabat. Una explicación que buscaba aclarar su participación, pero que terminó abriendo otro flanco dentro del Gobierno: la distribución de responsabilidades entre las autoridades de la cartera.
Para Matthei, la salida de esta controversia no pasa por responsabilizar a otro integrante del ministerio. Su cuestionamiento apunta a la necesidad de que las autoridades asuman las consecuencias de sus decisiones, especialmente cuando se trata de una materia que involucra delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes y genera una profunda indignación pública.
La exabanderada presidencial también puso el foco en el respaldo que el Presidente José Antonio Kast mantiene sobre Rabat. Consultada directamente sobre si el ministro debería dejar el cargo antes de que avance una acusación constitucional, respondió sin rodeos: “Absolutamente”. Con ello, se sumó a las voces que consideran que la permanencia del secretario de Estado está comenzando a transformarse en un problema político para La Moneda.
Matthei cuestiona a Kast por blindar a Rabat y advierte un alto costo político para el Gobierno
La crítica de Matthei no se limitó al desempeño del ministro y del subsecretario. También cuestionó que el Mandatario exponga al Congreso a una disyuntiva política por mantener a Rabat en su puesto, obligando eventualmente a parlamentarios oficialistas a escoger entre respaldar al Ejecutivo o votar conforme a sus convicciones.
“Las lealtades son de un lado a otro. Son mutuas. El Congreso ha sido muy leal en acompañar al Presidente en todos los proyectos de ley”, sostuvo. Luego agregó que no le parece razonable que Kast coloque a los legisladores en una situación compleja al tener que defender al ministro frente a una eventual acusación constitucional.
La advertencia fue todavía más directa cuando se refirió a las consecuencias de esta decisión presidencial. Matthei sostuvo que, si los diputados deben elegir entre la lealtad al Gobierno y sus principios, el problema será responsabilidad de quienes los pusieron en esa posición. Además, al ser consultada por el costo político que está asumiendo Kast al mantener su respaldo a Rabat, fue categórica: lo calificó como “muy alto”.
Las declaraciones se producen en medio de una crisis originada por 56 decretos de rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. Las resoluciones provocaron cuestionamientos sobre la interpretación de la legislación vigente, los criterios utilizados para conceder los beneficios y la responsabilidad de las autoridades que participaron en su tramitación.
Mientras el Gobierno ha defendido la actuación del Ministerio de Justicia y Rabat ha sostenido que las decisiones se ajustaron a criterios jurídicos, la oposición prepara una acusación constitucional contra el ministro. El escenario se vuelve especialmente delicado porque las críticas ya no provienen exclusivamente de sus adversarios políticos: también aparecen desde sectores que han acompañado al Presidente durante sus primeros meses de administración.
El episodio protagonizado por Silva terminó agregando tensión a una crisis que La Moneda todavía no consigue cerrar. Su intento de explicar las firmas de los decretos abrió una discusión sobre quién definió los criterios y quién debe responder políticamente por ellos. Matthei puso el dedo en esa herida y dejó un mensaje difícil de ignorar: el respaldo presidencial no necesariamente será suficiente para mantener ordenado al oficialismo cuando llegue el momento de enfrentar una votación decisiva.





