La muerte de un joven de 25 años en el río Mapocho abrió una dolorosa interrogante para su familia: ¿por qué nadie advirtió que el conductor podía seguir en las inmediaciones después de que su automóvil fuera encontrado volcado? El caso ocurrió durante la madrugada del miércoles 21 de octubre, en el sector donde la autopista Costanera Norte conecta con el eje General Velásquez, en la comuna de Renca.
Según los antecedentes conocidos, personal de la concesionaria encontró el vehículo accidentado y, al no hallar a nadie en su interior, procedió a retirarlo de la calzada. Sin embargo, el conductor seguía desaparecido. Mientras sus cercanos intentaban comunicarse con él, recibieron información de que el automóvil había protagonizado un accidente, lo que dio inicio a una búsqueda desesperada.
La familia recorrió distintos centros asistenciales sin obtener respuestas. Posteriormente, volvió al sector del accidente para revisar los alrededores. Fue durante esa búsqueda cuando encontraron el cuerpo del joven en la ribera del río Mapocho, a aproximadamente un kilómetro del lugar donde había quedado el vehículo. La tragedia se convirtió entonces en un cuestionamiento directo a la forma en que se abordó el procedimiento inicial.
“Molestos estamos porque el auto no se tenía que haber movido de ahí, porque se tenía que haber hecho un peritaje”, reclamó Óscar Leiva, padre de la víctima, según declaraciones recogidas por medios nacionales. Para la familia, el retiro del automóvil sin que se hubiera localizado al conductor constituye uno de los puntos más dolorosos de una secuencia que terminó con el peor desenlace posible.
Fiscalía descarta intervención de terceros
El padre también relató que, tras conocer el accidente, sus cercanos comenzaron a buscar al joven por el sector. La falta de información sobre su paradero prolongó la angustia durante horas, hasta que finalmente dieron con el cuerpo. La familia cuestionó que no se hubiera mantenido una búsqueda más exhaustiva en las inmediaciones del vehículo siniestrado.
Durante la jornada, la investigación sumó nuevos antecedentes. El fiscal Fernando Ruiz, de la Fiscalía Centro Norte, señaló que las diligencias realizadas hasta ese momento no apuntaban a la participación de otras personas en el fallecimiento. La hipótesis investigativa plantea que el vehículo volcó y que el conductor habría salido por sus propios medios, posiblemente desorientado, antes de caer hacia la ribera del río.
El persecutor explicó que el examen del cuerpo no detectó lesiones balísticas ni cortopunzantes y que la causa probable de muerte sería asfixia por inmersión. Estos antecedentes deben entenderse dentro de una investigación en desarrollo, cuyo objetivo es reconstruir con precisión los últimos movimientos del joven y establecer cómo ocurrió la tragedia.
Aunque la Fiscalía descartó preliminarmente la intervención de terceros, el reclamo de la familia apunta a otro aspecto: la actuación posterior al hallazgo del automóvil. Determinar si los procedimientos aplicados fueron adecuados y si existían medidas adicionales que pudieran haberse adoptado forma parte de las preguntas que dejó el caso.





