Al Chino no lo dejaron entrar a una discoteque por no cumplir con el “dress code” así que invitó a las mujeres a las Termas Valle de Colina, sin importarles el sistema frontal. Antes de viajar, todos pasaron a comprar tragos y reconocieron haber consumido drogas.
Cuando iban llegando, el auto comenzó a patinar y se deslizó hacia atrás hasta quedar atrapado. Cómo no pudo mover el vehículo, Orellana les indicó que podían ir a un refugio cercano.
Durante esos seis días casi no salieron del refugio y que pasaron largas noches sin dormir, esperando algún ruido experior.
Durante ese periodo, el actuar del «Chino» fue crucial, ya que se preocupó de mantener el fuego, buscar abrigo, cocinar y darle apoyo emocional a las parvularias.





