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Las intensas precipitaciones que han marcado el invierno volvieron a golpear la asistencia escolar en distintas regiones del país. Frente a este escenario, los liceos pertenecientes a la Red Sofofa decidieron adoptar una estrategia poco habitual: entregar kits de protección contra la lluvia a sus estudiantes con el objetivo de reducir las inasistencias y asegurar la continuidad del proceso educativo durante los meses de mayor complejidad climática.
La iniciativa considera la distribución de implementos como parkas impermeables, botas de agua y otros artículos destinados a proteger a los alumnos durante sus desplazamientos hacia los establecimientos educacionales. La medida apunta especialmente a quienes viven en sectores donde las lluvias, las inundaciones o las bajas temperaturas dificultan el acceso a clases y terminan impactando directamente en su rendimiento académico.
Kit contra la lluvia
Desde la Red Sofofa explicaron que el proyecto nace tras detectar un aumento en el ausentismo durante los episodios de mal tiempo registrados en los últimos inviernos. En ese contexto, señalaron que «queremos eliminar las barreras que impiden que los estudiantes lleguen a clases», destacando que la asistencia regular es un factor clave para mejorar los aprendizajes y disminuir la deserción escolar.
La estrategia no se limita únicamente a la entrega de equipamiento. Los establecimientos también reforzaron acciones de acompañamiento a las familias, monitoreo permanente de la asistencia y coordinación con las comunidades educativas para responder oportunamente frente a eventos meteorológicos extremos. La idea es que las condiciones climáticas no se transformen en un obstáculo permanente para el acceso a la educación.
La experiencia de los liceos Sofofa vuelve a poner sobre la mesa uno de los efectos menos visibles del cambio climático y de fenómenos como El Niño: el impacto que tienen sobre la continuidad escolar. Mientras las lluvias siguen marcando la agenda nacional, iniciativas de este tipo buscan evitar que miles de estudiantes queden rezagados por razones ajenas a su desempeño académico, demostrando que, muchas veces, una solución concreta puede ser tan simple como entregar la ropa adecuada para llegar al colegio.





