La tragedia que terminó con 16 personas fallecidas en el hogar de adultos mayores El Edén, en Pitrufquén, comenzó a revelar una historia que iba mucho más allá del incendio que destruyó el recinto. Durante las últimas horas, familiares de los residentes han entregado testimonios que cuestionan las condiciones en que vivían algunos de los adultos mayores y que vuelven a poner bajo la lupa una pregunta incómoda: ¿qué ocurrió con las advertencias que existían antes de la tragedia?
Uno de los familiares relató que tenía dificultades para visitar a su pariente y aseguró que la sostenedora del recinto en algunas ocasiones impedía el ingreso. “Me prohibía mucho las visitas. Había veces en que no me dejaban verla”, declaró. Según su testimonio, se le argumentaba que debía avisarse previamente para poder coordinar las visitas. El mismo hombre aseguró que jamás imaginó que el establecimiento funcionaba sin la autorización correspondiente.
Pero su relato fue todavía más duro cuando describió lo que, según dijo, alcanzó a observar dentro del hogar. El familiar afirmó que el monto pagado por la estadía no se traducía necesariamente en una atención acorde con las necesidades de los residentes. “Había abuelitos que pasaban hambre, sufrían de hambre, lloraban”, sostuvo. Se trata de una acusación particularmente grave que deberá ser contrastada y esclarecida dentro de las investigaciones que siguen abiertas.
“Había abuelitos que pasaban hambre”
Otra familiar aseguró que su familia pagaba alrededor de $650 mil mensuales por la permanencia de su pariente y que tampoco conocía la situación administrativa del recinto. El dato adquiere especial relevancia después de que las autoridades confirmaran que el hogar no contaba con autorización para funcionar y que existían antecedentes de fiscalizaciones y sanciones anteriores.
Y ahí aparece el punto que puede terminar siendo uno de los más incómodos de esta tragedia. El seremi de Salud de La Araucanía, José Bravo, confirmó que el recinto arrastraba antecedentes desde 2019, con sumarios, multas y reincidencia. La autoridad lo calificó como un lugar que funcionaba de manera irregular. El delegado presidencial regional también confirmó la existencia de procedimientos anteriores y una denuncia presentada por el municipio durante febrero de este año.
La alcaldesa de Pitrufquén, Jacqueline Romero, aseguró además que las advertencias no provinieron únicamente del municipio. Según explicó, funcionarios de salud municipal, el Cesfam y personal de atención rural habían remitido antecedentes a la autoridad sanitaria regional. Es decir, la discusión ya no apunta solamente a determinar cómo comenzó y se propagó el incendio, sino también a establecer qué ocurrió con las alertas previas y por qué el hogar continuó funcionando.
Familiares destapan las denuncias
La investigación judicial deberá determinar las eventuales responsabilidades penales relacionadas con la tragedia. La Fiscalía indaga las circunstancias del incendio y las condiciones en que operaba el establecimiento. También se ha informado que la cuidadora que estaba en el recinto al momento del siniestro no contaba con certificación como TENS, pese a las primeras versiones que la identificaban como personal de salud.
Mientras avanzan las pericias y el proceso de identificación de las víctimas, los familiares enfrentan otra espera dolorosa: conocer cuándo podrán recibir los restos de sus seres queridos. Para ellos, la tragedia no terminó cuando se apagaron las llamas. Ahora comienza otra batalla: saber si las advertencias fueron escuchadas, quién debía fiscalizar y por qué 16 adultos mayores terminaron muriendo en un recinto que, según las autoridades, acumulaba antecedentes de irregularidades.
La pregunta queda instalada y difícilmente podrá ser esquivada por las instituciones responsables de la fiscalización: si existían denuncias, sumarios, multas y nuevas alertas antes del incendio, ¿por qué el hogar seguía funcionando? Esa respuesta será tan importante como determinar el origen del fuego.





