Durante años, miles de madres han recibido consejos que las invitan a eliminar alimentos como el huevo, los lácteos, el maní o incluso verduras como el brócoli durante la lactancia. Sin embargo, la evidencia científica actual apunta en otra dirección. Especialistas aseguran que, en la mayoría de los casos, no existe razón para restringir estos alimentos de manera preventiva, ya que no hay pruebas sólidas de que su consumo aumente el riesgo de alergias o cólicos en los lactantes.
La pediatra neonatóloga María Teresa López, de Clínica INDISA, explicó que la leche materna no funciona como un simple reflejo de la alimentación de la madre. «La leche materna no actúa como un simple conducto que traspasa todo lo que consume la madre, sino que es un fluido dinámico que adapta su composición según las necesidades del bebé«, sostuvo la especialista.
Además, precisó que las proteínas de algunos alimentos llegan a la leche en cantidades mínimas y, por lo general, no provocan reacciones en los recién nacidos. Incluso, estudios recientes sugieren que una exposición temprana y moderada a determinados alérgenos podría favorecer el desarrollo de tolerancia inmunológica.
Lactancia sin mitos
La especialista también derribó otro de los mitos más extendidos: que los alimentos «gaseosos», como el brócoli o las legumbres, sean responsables de los cólicos infantiles.
Del mismo modo, aclaró que consumir leche de vaca no aumenta la producción ni mejora la calidad de la leche materna, aunque sí puede formar parte de una dieta equilibrada cuando no existe una indicación médica para restringirla. En esa línea, insistió en que las madres no deberían eliminar alimentos por iniciativa propia, ya que las dietas restrictivas innecesarias pueden afectar su estado nutricional.
Eso sí, existen situaciones en las que sí corresponde consultar a un especialista. La doctora López indicó que síntomas repetitivos como llanto inconsolable, erupciones cutáneas, eccema, congestión nasal, vómitos, diarrea o presencia de sangre en las deposiciones pueden ser señales de una alergia a la proteína de la leche de vaca u otra condición que requiere evaluación médica.
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«Si aparecen estos síntomas de forma recurrente, lo más frecuente es que correspondan a una alergia a la proteína de la leche de vaca. En esos casos, es importante continuar con la lactancia materna, iniciar una dieta de restricción de lácteos bajo indicación médica y consultar oportunamente al pediatra«, enfatizó. El mensaje de los expertos es claro: la lactancia debe vivirse con confianza, evitando restricciones alimentarias sin fundamento y recurriendo siempre al equipo de salud cuando existan dudas o síntomas persistentes.
También aconsejó mantener una buena hidratación, preferir alimentos cocidos y productos pasteurizados. Que se modere el consumo de café y chocolate, ya que la cafeína puede favorecer irritabilidad o cólicos en algunos lactantes.





