Lo que comenzó como una impactante denuncia pública de un subcomisario de la Policía de Investigaciones terminó escalando a un episodio aún más inquietante.
El funcionario, que hace apenas horas se parapetó en un edificio de Las Condes asegurando que temía por su vida debido a supuestas redes de corrupción al interior de la institución, ahora permanece internado con lesiones de gravedad luego de un confuso incidente ocurrido en su propio domicilio.
Tras abandonar voluntariamente el edificio donde protagonizó un extenso operativo policial, el detective fue trasladado al Hospital de Carabineros y posteriormente enviado a su vivienda bajo resguardo de personal uniformado.
De acuerdo con los antecedentes conocidos, la medida buscaba garantizar su seguridad mientras la Fiscalía Metropolitana Oriente iniciaba diligencias para establecer el alcance de las graves acusaciones que el funcionario realizó contra integrantes de la PDI y otras instituciones.
PDI que denunció presunta corrupción
Sin embargo, durante la noche la situación volvió a descontrolarse. Según los antecedentes preliminares, la esposa del subcomisario solicitó ayuda debido al evidente deterioro de su estado emocional. Cuando Carabineros intentaba trasladarlo nuevamente a un recinto asistencial, el detective escapó por el techo de la vivienda.
Horas después regresó por sus propios medios con profundas heridas en el cuello y una muñeca, siendo derivado de urgencia al Hospital de Carabineros, donde permanece internado. El origen de las lesiones continúa bajo investigación y, hasta ahora, no existe una versión oficial que explique cómo se produjeron.
El caso, lejos de cerrarse, abre nuevas interrogantes. Mientras el estado de salud del funcionario mantiene en suspenso la posibilidad de profundizar judicialmente sus declaraciones, la Fiscalía deberá determinar tanto las circunstancias de las lesiones como la veracidad de las denuncias que remecieron a la policía civil.
En pocas horas, un episodio que comenzó con un hombre pidiendo auxilio desde una ventana se transformó en uno de los casos policiales más delicados de los últimos años, mezclando acusaciones de presuntas irregularidades institucionales, preocupación por la salud mental del detective y una investigación que recién comienza.






