La fuerza del aluvión que golpeó a Las Condes convirtió una tarde de lluvia en una escena de angustia extrema. Entre los vehículos arrastrados por el torrente de barro y piedras, una mujer quedó atrapada dentro de su automóvil, que terminó volcado por la fuerza de la corriente. Su historia es uno de los episodios más dramáticos de la emergencia que afectó al sector de San Carlos de Apoquindo.
Según el relato de un vecino difundido por el matinal Tu Día, la conductora permaneció cerca de 20 minutos dentro del vehículo, prácticamente cubierta por el agua y el barro. La descripción resulta estremecedora: solo su cabeza sobresalía mientras esperaba que alguien pudiera sacarla de una situación que amenazaba con terminar en tragedia.
“Llegué del trabajo y me encontré con que habían rescatado a la persona del auto, estuvo 20 minutos en el auto solo con su cabeza fuera del agua y la rescataron con una retro y bueno, la acogimos dentro de la casa un rato”, contó el residente, quien explicó que su familia presenció parte de lo ocurrido.
El rescate requirió la intervención de una máquina que permitió levantar el automóvil volcado y facilitar la salida de la mujer. El mismo vecino describió la magnitud de la corriente que atravesó las calles del sector: “Ella estaba dentro del auto mientras estaba volcado y logró rescatarla una máquina, para levantar el auto y ella logró salir”.
“Solo tenía la cabeza fuera del agua”
La escena no terminó cuando la conductora logró abandonar el vehículo. Tras salir del barro, llegó hasta la vivienda del vecino, donde recibió ayuda para recuperarse. El residente relató que la mujer tenía dificultades para respirar y el rostro cubierto de sedimentos, por lo que le facilitaron una ducha.
“Le tuvimos que prestar una ducha, le costaba respirar. Llegó a la casa, porque en ese momento estaba bastante más complicado, pero la asistieron antes de que yo llegara y se duchó para poder respirar bien porque tenía barro en toda la cara”, agregó.
El testimonio también refleja la solidaridad de los habitantes del sector, que brindaron apoyo a una persona que acababa de pasar por una experiencia límite. Mientras los equipos de emergencia enfrentaban las consecuencias del aluvión, vecinos abrieron sus puertas para ayudar a quienes quedaron expuestos al avance del agua y los escombros.
La emergencia dejó vehículos desplazados, calles cubiertas de barro y daños en distintos puntos de San Carlos de Apoquindo. La magnitud del fenómeno volvió a poner sobre la mesa los riesgos asociados a las quebradas y a las precipitaciones intensas en sectores precordilleranos, donde el agua puede transformarse en un torrente destructivo en cuestión de minutos.
El caso de esta conductora pudo terminar de otra manera. Su rescate, posible gracias a la intervención de una máquina y al apoyo posterior de los vecinos, deja una imagen difícil de olvidar y una advertencia que va más allá de Las Condes: ante una corriente de barro, permanecer dentro de un vehículo puede convertirse en una trampa mortal.
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