Cada invierno y primavera, el hantavirus vuelve a instalarse como una de las enfermedades que más preocupa a las autoridades sanitarias en Chile. El principal problema no radica únicamente en su gravedad, sino también en que sus primeras manifestaciones suelen confundirse con cuadros respiratorios comunes o incluso con una simple influenza, retrasando la consulta médica en pacientes que requieren atención oportuna.
Los expertos explican que la infección comienza habitualmente con fiebre alta, dolor muscular intenso, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y un marcado decaimiento general. En algunos casos también aparecen molestias abdominales, diarrea y dolor lumbar.
Debido a que estos síntomas son similares a los de otras enfermedades virales, muchas personas optan por automedicarse o permanecer en sus hogares, sin sospechar que podrían estar enfrentando una infección potencialmente mortal. Cuando el cuadro progresa, pueden presentarse dificultad respiratoria, sensación de falta de aire y compromiso cardiovascular, signos que requieren atención médica inmediata.
Virus Hanta: los primeros síntomas
En Chile, el hantavirus se transmite principalmente por la inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o fecas del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), reservorio natural del virus. El riesgo aumenta durante actividades como acampar, ingresar a bodegas o cabañas cerradas por largo tiempo, limpiar lugares con presencia de roedores o realizar labores agrícolas y forestales sin las medidas de protección adecuadas.
Por ello, las autoridades sanitarias insisten en ventilar los recintos antes de ingresar, desinfectar superficies con soluciones cloradas en lugar de barrer y evitar el contacto directo con excrementos o nidos de roedores.
Aunque el número de casos suele ser bajo en comparación con otras enfermedades infecciosas, el hantavirus mantiene una elevada letalidad, razón por la que el diagnóstico precoz resulta fundamental.
Desde el Ministerio de Salud recalcan que cualquier persona que haya estado en zonas de riesgo y presente fiebre acompañada de dolores musculares intensos o síntomas respiratorios debe acudir de inmediato a un centro asistencial e informar sobre su exposición ambiental. Reconocer las señales de alerta a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una evolución crítica de una enfermedad que continúa siendo una amenaza en distintas zonas del país.





