Con la llegada del invierno, miles de personas vuelven a recurrir al jugo de naranja, suplementos y comprimidos efervescentes convencidas de que la vitamina C es la mejor defensa contra los resfríos. Sin embargo, la evidencia científica es más cauta.
Los especialistas coinciden en que este nutriente no impide que una persona se contagie de virus respiratorios, aunque sí puede contribuir a que el cuadro dure menos tiempo y a reforzar el funcionamiento normal del sistema inmunológico.
La vitamina C cumple funciones esenciales para el organismo. Participa en la formación de colágeno, favorece la cicatrización, actúa como antioxidante y mejora la absorción del hierro.
De acuerdo con expertos en nutrición, cuando se consume de forma constante a través de la alimentación puede aportar beneficios durante la temporada invernal, pero no debe considerarse un tratamiento ni una barrera absoluta contra el resfrío común.
Vitamina C y resfríos
Estudios revisados por organismos internacionales muestran que, en la población general, su efecto preventivo es limitado y que el mayor beneficio consiste en una leve reducción de la duración de los síntomas.
Otro error frecuente es creer que la naranja es la principal fuente de vitamina C. En realidad, alimentos como el pimentón rojo, las frutillas y el brócoli contienen concentraciones incluso mayores de este nutriente. También destacan el kiwi, el limón, la coliflor, el tomate y otros vegetales frescos.
Los nutricionistas recomiendan consumir estos productos regularmente y evitar cocciones prolongadas, ya que el calor puede disminuir parte de su contenido vitamínico.
Los especialistas también llaman a evitar el consumo indiscriminado de suplementos. Aunque la vitamina C suele ser segura, dosis elevadas no entregan beneficios adicionales para la mayoría de las personas y pueden provocar molestias gastrointestinales o aumentar el riesgo de complicaciones en quienes padecen determinadas enfermedades.
La recomendación sigue siendo la misma: mantener durante todo el año una alimentación rica en frutas y verduras, en lugar de recurrir a grandes cantidades de suplementos solo cuando aparecen los primeros síntomas.





