Lejos de los escenarios y de las cámaras que durante años marcaron su vida, Guillermina, conocida popularmente como “La Nona” de Morandé con Compañía, enfrenta actualmente una compleja realidad económica. A sus 99 años, la recordada integrante del espacio humorístico fue registrada pidiendo dinero en las inmediaciones de la estación San Pablo del Metro para poder comprar pan. El episodio rápidamente comenzó a circular por redes sociales y volvió a poner su historia bajo los reflectores.
El registro fue realizado por el creador de contenido conocido como El Rey del Lápiz, quien se encontró con Guillermina mientras solicitaba ayuda en la calle. Pero en lugar de limitarse a entregarle dinero, le propuso algo distinto: realizarle un dibujo. La mujer aceptó y el artista aprovechó el encuentro para mostrar nuevamente su trabajo en redes sociales. Al finalizar, además del dibujo, le entregó $10 mil para ayudarla con sus gastos durante los días siguientes.
La escena generó una reacción inmediata en redes sociales. La historia de una mujer que alguna vez estuvo frente a las cámaras de uno de los programas humorísticos más populares de la televisión chilena y que hoy debe recurrir a pedir dinero para cubrir necesidades básicas provocó preocupación entre quienes recordaban su participación en el extinto espacio de Mega.
Pero la historia no terminó con ese video. Los influencers Ariel Osses y Felipe Ñancupil, ambos nominados a los Premios Cordillera 2026 en la categoría de mejor influencer, decidieron involucrarse y comenzaron una campaña para apoyarla. Junto a El Rey del Lápiz llegaron hasta la vivienda de Guillermina con la intención de conocer directamente sus necesidades y buscar soluciones concretas.
Ex “Morandé con Compañía” enfrenta duro presente
Durante ese encuentro, la exintegrante de Morandé con Compañía contó que necesita pintar su casa, luego de que una persona se ofreciera a ayudarla con esa tarea, pero finalmente ese apoyo no se concretó. Frente a esta situación, los creadores de contenido iniciaron la búsqueda de un pintor y un peluquero, con la idea de mejorar las condiciones de su vivienda y además ayudarla con un cambio de imagen.
Guillermina también explicó que con el paso de los años perdió el contacto con varios de sus antiguos compañeros de televisión. Según relató, en algún momento mantuvo comunicación con ellos, pero dejó de acudir a las grabaciones y finalmente ese vínculo se fue diluyendo. Una historia que contrasta fuertemente con la exposición que tuvo durante sus años en televisión.
La dupla de influencers planteó que esta ayuda representa apenas el comienzo de una iniciativa destinada a acompañar a Guillermina y mejorar sus condiciones de vida. El caso, además de despertar solidaridad, vuelve a instalar una pregunta incómoda sobre qué ocurre con algunos rostros que alguna vez fueron parte habitual de la televisión cuando las luces se apagan y dejan de ser protagonistas de la pantalla.
A sus 99 años, “La Nona” volvió inesperadamente a las redes sociales, pero esta vez no por una rutina humorística ni por una aparición televisiva. Su historia llegó al público desde otro lugar: una mujer que necesita ayuda para cubrir cuestiones tan básicas como comprar pan y que ahora recibe el respaldo de personas que conocieron su situación a través de internet.
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