Otra vez lo hizo. Stefan Kramer volvió a meterse en la conversación política, pero no con declaraciones, sino con su arma más efectiva: la imitación. Esta vez, el blanco fue el ministro Jorge Quiroz, y el resultado no solo sacó risas, sino que también dejó al descubierto —una vez más— las grietas del relato oficial.
En el registro que rápidamente se viralizó, Kramer se caracteriza como el jefe de las finanzas del Gobierno y lo muestra enfrentando una realidad incómoda: el alza de los combustibles. Con frases irónicas y un tono que mezcla desconcierto con soberbia técnica, el comediante construye un personaje que, más que caricatura, parece reflejo exagerado de las propias vocerías.
También te puede interesar
Kramer golpea al Gobierno
Pero el golpe no vino solo. El sketch forma parte de una batería de imitaciones donde también aparece la vocera Mara Sedini, replicando sus frases más cuestionadas y sus salidas erráticas ante la prensa. El video —que suma millones de visualizaciones— no solo fue celebrado por su precisión, sino también por algo más incómodo: muchos usuarios aseguran que “la parodia se parece demasiado a la realidad”.
Las reacciones no tardaron. Redes sociales llenas de aplausos, risas y comentarios que van más allá del humor: “esto ya no es chiste”, “es igual”, “nos reímos para no llorar”. El fenómeno Kramer vuelve a instalar una constante en la política chilena: cuando el discurso oficial pierde credibilidad, el humor toma el control del relato.
Porque aquí no se trata solo de un comediante imitando autoridades. Se trata de algo más profundo: cuando la sátira empieza a sonar más coherente que las propias explicaciones del poder, el problema deja de ser el chiste. Y pasa a ser la realidad que lo inspira.















