Ejército levanta refugio bajo la nieve en la Antártica: la obra extrema para sobrevivir a tormentas y fallas en ruta.
El Ejército de Chile reforzó sus operaciones en la Antártica con una medida tan simple como extrema: excavar un refugio bajo la nieve para proteger a sus patrullas ante tormentas repentinas, pérdida de orientación, fallas mecánicas o emergencias que impidan volver a la Base Antártica “Capitán General Bernardo O’Higgins Riquelme”.
La estructura fue construida por la Sección de Exploración y Rescate O’Higgins, SERO, en las cercanías de la pista de anevizaje de la base. No se trata de una instalación ornamental ni de una postal antártica: es infraestructura de supervivencia para uno de los territorios más hostiles donde opera personal chileno.
Cinco metros bajo la nieve
El refugio fue excavado a cinco metros de profundidad mediante técnica de cueva de nieve. Su diseño permite albergar a ocho operadores con equipo completo y, en caso de emergencia, hasta a 16 personas.
Gracias al aislamiento natural de la nieve, el interior puede mantener una temperatura cercana a -1 °C, reduciendo la exposición al viento y al frío extremo.
El punto elegido tampoco fue casual. Según informó el Ejército, la instalación se ubica en una ruta estratégica entre la Base O’Higgins y el sector Bonnen Rivera, zona expuesta a cambios meteorológicos bruscos y sin protección natural suficiente frente a tormentas.
Una respuesta a la Antártica real, no a la postal
El capitán Eduardo Moreno, comandante de la Patrulla SERO, explicó que la pista de anevizaje está a una distancia considerable y en un entorno especialmente expuesto. El refugio permitirá esperar aeronaves con mayor seguridad y responder ante contingencias operativas.
La construcción exigió cortar bloques de nieve compactada con motosierras y levantar una estructura estable, resistente y segura. Además, cuenta con sistema de jalonamiento para facilitar su localización y despeje cuando la acumulación de nieve borre referencias visibles en superficie.
Soberanía también es sobrevivir
La noticia puede parecer menor frente a los grandes discursos sobre presencia antártica. Pero es exactamente lo contrario. La soberanía no se sostiene solo con banderas, mapas o discursos oficiales: también se sostiene con logística, rescate, rutas seguras y capacidad de operar cuando el clima decide cerrar todo.
En el continente blanco, una falla mecánica o una tormenta súbita no son inconvenientes administrativos. Pueden ser la diferencia entre regresar a la base o quedar aislado en medio del hielo. Por eso este refugio subterráneo no es solo una obra técnica: es una señal concreta de preparación, permanencia y control territorial.










