Un nuevo bochorno golpea a Gendarmería y vuelve a instalar la duda sobre los protocolos de seguridad del sistema penitenciario chileno. Esta vez, el protagonista es un reo que fue liberado por error administrativo y que hoy permanece prófugo, desatando una ola de cuestionamientos por la seguidilla de negligencias que hicieron posible su fuga “legal”.
El interno —que se encontraba cumpliendo condena por delitos graves— abandonó el recinto penal tras una orden de libertad que nunca debió ejecutarse. El documento, emitido de manera errónea, pasó por distintos filtros sin que nadie advirtiera la equivocación. Así, sin forzar rejas ni burlar cámaras, el sujeto simplemente caminó hacia la calle, amparado por un fallo burocrático que hoy tiene a las autoridades en la mira.
Liberan por error a peligroso reo
Según los antecedentes conocidos, la cadena de errores involucraría descoordinaciones entre el Poder Judicial y Gendarmería, además de fallas en la verificación de identidad y vigencia de condenas. Fue solo horas más tarde —cuando el reo ya estaba inubicable— que se detectó la irregularidad, activándose tardíamente los protocolos de búsqueda. Para entonces, el rastro ya estaba frío.
El caso no solo expone un problema administrativo: deja en evidencia grietas estructurales en el sistema. ¿Cómo es posible que un condenado salga por la puerta principal sin una revisión exhaustiva? La pregunta resuena con fuerza, sobre todo porque no se trata de un hecho aislado, sino de un patrón que se repite y que erosiona la confianza pública en las instituciones encargadas de la custodia penal.














