El círculo político y social ligado a la ex Concertación quedó en vilo durante las últimas horas luego de que se confirmara la hospitalización de urgencia de la exprimera dama Marta Larraechea. La noticia, que comenzó a circular con fuerza desde la Región de Valparaíso, destapó preocupación inmediata por el estado de salud de la histórica figura pública.
Según los primeros antecedentes, Larraechea —de 81 años— habría sufrido un paro cardiorrespiratorio en su domicilio ubicado en la comuna de Santo Domingo. La gravedad del cuadro obligó a un traslado inicial a un centro asistencial local y, posteriormente, a su derivación al Hospital Claudio Vicuña de San Antonio para estabilizarla.
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Exprimera dama Marta Larraechea es hospitalizada
El operativo médico no quedó ahí. Con el paso de las horas, y ante la complejidad del episodio, se evaluaba incluso su traslado aéreo hacia la Región Metropolitana para recibir atención especializada de mayor complejidad, lo que refleja la magnitud de la emergencia y el nivel de monitoreo clínico al que fue sometida.
En paralelo, su entorno más cercano activó un hermetismo total. El expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y sus hijas se mantuvieron acompañándola mientras se aguardaban reportes médicos más concluyentes, en medio de una tensión comprensible tratándose de una figura que, aunque alejada de la primera línea, sigue teniendo peso simbólico en la política chilena.
El episodio reabre, además, la inquietud por la salud de quienes han ocupado espacios de poder en el país y que hoy, lejos de La Moneda, enfrentan batallas más silenciosas. Porque cuando una exprimera dama cae en urgencia vital, el impacto no es solo familiar: también remueve memorias políticas, redes de influencia y un pasado que, para bien o mal, sigue respirando en la historia reciente de Chile.











