La herida sigue abierta y ahora suma frustración. La familia del conserje brutalmente agredido en Vitacura volvió a alzar la voz tras conocer una resolución que, aseguran, cambia el foco del caso: “Están buscando justicia para Martín de los Santos, no para nosotros”. La frase no es casual, es el reflejo de una sensación que viene creciendo hace meses entre quienes esperan una condena ejemplar.
El caso remeció al país cuando el trabajador, de 70 años, fue atacado violentamente, dejándolo con secuelas graves, incluyendo la pérdida de visión en un ojo y del olfato. Desde entonces, la familia ha transitado entre la exposición mediática, promesas judiciales y una sensación persistente de abandono. Hoy, esa tensión vuelve a estallar.
También te puede interesar
Familia de conserje golpea la mesa
El nuevo episodio —calificado como “preocupante” por el entorno de la víctima— se enmarca en el proceso judicial que enfrenta el agresor, quien incluso llegó a plantear exigencias sobre sus condiciones de reclusión. Para la familia, este tipo de movimientos solo refuerza la idea de que el sistema parece más atento a resguardar derechos del imputado que a reparar el daño causado.
“No queremos privilegios, queremos justicia”, ha sido la línea constante del círculo cercano del conserje, que ya en ocasiones anteriores desmintió versiones del agresor y denunció intentos de instalar relatos paralelos. La desconfianza no es nueva, pero ahora se profundiza con cada señal que, a su juicio, desvía el eje del caso.
En el fondo, lo que queda al descubierto es una grieta incómoda: la distancia entre el discurso judicial y la percepción de las víctimas. Porque mientras el proceso avanza en tribunales, la familia insiste en que el tiempo juega en contra. Y en ese desgaste, la pregunta es inevitable: ¿quién está realmente en el centro de la justicia?















