El ataque contra la ministra Ximena Lincolao en la Universidad Austral sigue generando réplicas, pero ahora el foco cambió de la violencia al silencio. El periodista José Antonio Neme elevó el tono y puso contra las cuerdas al rector Egon Montecinos, acusando que hay una pregunta esencial que hasta ahora nadie ha querido responder.
El episodio, que obligó a suspender una actividad oficial y a resguardar a la ministra por varias horas tras una agresión en medio de protestas, ya había sido condenado transversalmente. Sin embargo, con el paso de los días, la discusión dejó de centrarse solo en los responsables directos y comenzó a apuntar a la gestión institucional del conflicto.
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Neme apunta al rector Montecinos tras ataque a ministra
Fue en ese contexto donde Neme lanzó su ofensiva. En pantalla, el conductor no solo cuestionó la violencia, sino que dirigió sus críticas directamente al rector Montecinos, exigiendo claridad sobre responsabilidades internas y, sobre todo, sobre decisiones previas al incidente. Su reproche fue concreto: hay una interrogante clave —ligada a prevención y control— que simplemente no ha tenido respuesta pública.
El punto que incomoda es evidente. En un primer momento, desde la rectoría se deslizó que los involucrados no serían estudiantes del plantel, una versión que posteriormente fue contradicha por las investigaciones policiales, que confirmaron participación de alumnos del propio campus. Esa contradicción es, precisamente, la grieta que Neme explota: no solo se trató de un ataque, sino de un manejo comunicacional errático.
Pero más allá del cruce puntual, lo que se instala es una discusión más profunda: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de las autoridades académicas cuando la violencia irrumpe dentro de sus propios espacios? Porque si la política ya venía tensionada, ahora el mundo universitario entra al radar. Y en ese terreno, el silencio —como dejó entrever Neme— también comunica.















