Camila Flores y Johannes Kaiser no solo son figuras polémicas dentro de la derecha chilena por sus posturas políticas —desde postura radical contra inmigración hasta propuestas que han tensionado incluso a sus propios aliados—: ahora están en el centro de un escándalo de farándula-política que ilumina cómo el poder y la intimidad se mezclan en plena crisis personal para la parlamentaria.
La chispa fue una imagen que resurgió en redes sociales luego de que el exesposo de Flores, Percy Marín, denunciara hechos de “deslealtad matrimonial imperdonables” como parte del quiebre de su relación de casi dos décadas.
También te puede interesar
Esa foto, en la que se ve a la diputada junto a Kaiser, fue rápida y ruidosamente interpretada por usuarios como prueba de un supuesto “gorreo” —una versión que, pese a no tener pruebas sólidas, se viralizó con velocidad y se transformó en comidillo de las tribunas digitales.
Cómo Camila Flores y Johannes Kaiser reaccionaron
Lejos de escudarse en silencio o de rebatir la insinuación con argumentos legales o serios, Flores y Kaiser optaron por un gesto que dice mucho de cómo manejan las crisis: se burlaron públicamente del rumor. Frente a cámaras de Radio Agricultura, en el programa donde comparten pantalla, Flores soltó un irónico “Oye, es que nos descubrieron.
Fue muy descuidado ir a almorzar”, como si el acto cotidiano de salir a comer se hubiera transformado en una prueba de vida amorosa clandestina. Kaiser, por su parte, acompañó la carcajada con un descolgado ataque: “para mentir, para robar y para matar”, en un comentario que mezcla chiste con ácido desprecio por los críticos.
La escena, más que un simple chascarrillo, se lee como un síntoma de la desdén con que ciertos actores políticos enfrentan escrutinios públicos: ante una acusación de infidelidad —aunque sin evidencia— y en medio de un proceso personal doloroso para Flores, la respuesta fue minimizarlo con humor y agresividad retórica, en lugar de confrontarlo con transparencia o incluso dignidad.
Este episodio, además, sucede mientras Flores navega no solo la reapertura de un escándalo íntimo, sino también las tensiones internas de su sector político: ella y Kaiser han sido figuras controversiales incluso entre sus pares, marcando distancia con debates clave como la reforma previsional, donde ambos no se alinearon con sus propios bloques parlamentarios.
En definitiva, lo que para algunos comenzó como un rumor viral se ha convertido en un espejo de cómo la clase política chilena —especialmente la derecha más radical— maneja la exposición, mezcla lo personal con lo público y responde con burla cuando la narrativa se le escapa de las manos. Una foto, un meme y un chiste pueden decir más que mil tuits cuando quien está frente a las cámaras tiene una carrera política en juego.















