La formalización de Franco Rossi —hijo del exsenador Fulvio Rossi— no sólo abrió un flanco judicial de proporciones, sino que también detonó una áspera batalla política y digital que terminó a garabato limpio. El caso, que investiga una presunta estafa reiterada vinculada a comités de vivienda en Iquique, escaló rápidamente desde tribunales a redes sociales, donde el escritor Jorge Baradit encendió la mecha con una publicación que no pasó inadvertida.
Según los antecedentes expuestos por la Fiscalía, el hijo del exparlamentario fue formalizado por su eventual participación en un mecanismo que habría captado dinero de familias vulnerables que buscaban acceder a la casa propia. La investigación sostiene que los afectados depositaban sumas periódicas con la promesa de integrar proyectos habitacionales que, en la práctica, nunca se concretaron. El perjuicio económico total superaría los $145 millones, configurando un golpe brutal para decenas de postulantes que confiaron en el sistema.
Hijo de Fulvio Rossi queda contra las cuerdas
Pero fue fuera de la sala judicial donde el caso adquirió temperatura máxima. Baradit compartió en su cuenta de X información sobre la formalización, mencionando directamente al exsenador. El gesto fue suficiente para desatar la furia de Rossi padre, quien respondió con un mensaje cargado de insultos, intentando desmarcarse de cualquier vínculo con los hechos investigados. La reacción, lejos de cerrar el episodio, lo amplificó.
Las redes hicieron el resto. Comentarios cruzados, reproches políticos y burlas digitales se multiplicaron en cuestión de horas, transformando el caso judicial en un espectáculo público. Mientras la defensa del imputado enfrenta el proceso penal que podría marcar su futuro, el exsenador quedó atrapado en otra arena: la del juicio ciudadano, donde cada palabra pesa y cada exabrupto se paga caro.















