El mundo libertario chileno vuelve a sacudirse —y esta vez el fuego amigo amenaza con transformarse en incendio político— tras un nuevo y frontal cruce entre el diputado Cristián Labbé y su par Johannes Kaiser. Lo que comenzó como diferencias estratégicas terminó escalando a un intercambio de recriminaciones que deja al descubierto fisuras cada vez más difíciles de disimular.
Según trascendió, Labbé volvió a cargar públicamente contra Kaiser, acusando prácticas que, a su juicio, se alejan del ideario de la libertad que dicen defender. El parlamentario no se quedó en matices: habló derechamente de “actitudes totalitarias”, instalando un concepto especialmente incómodo dentro de un sector que ha hecho de la crítica al autoritarismo de izquierda una bandera permanente.
Labbé versus Kaiser
El trasfondo del conflicto no es menor. Al interior del espacio libertario se arrastran tensiones por liderazgos, proyección presidencial y control político del movimiento. Kaiser —figura mediática, confrontacional y con base digital sólida— ha ido concentrando protagonismo, algo que no todos digieren con la misma disciplina. Labbé, con redes propias en la derecha más tradicional, parece decidido a disputar ese eje de poder.
Pero el choque no solo es personal: revela un problema estructural. Mientras algunos buscan ampliar alianzas y musculatura electoral, otros prefieren una línea doctrinaria sin concesiones. En ese dilema estratégico se juega hoy la supervivencia —y credibilidad— del proyecto libertario chileno.















