Ministro Alvarado se enreda en vivo por crisis de seremis y deja desconcertada a Constanza Santa María
El gobierno quiso bajar el perfil. Pero terminó exponiendo el problema. En plena entrevista televisiva, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, intentó explicar la seguidilla de renuncias y salidas de seremis… y terminó generando más dudas que certezas. Al frente, la periodista Constanza Santa María no lo dejó pasar. El resultado: un momento incómodo, en vivo, que reflejó el desorden que La Moneda intenta negar.
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Todo partió con una pregunta directa: cómo se explica que, en pleno arranque del gobierno, ya existan al menos 15 seremis que no continúan en sus cargos. La cifra no es menor, sobre todo considerando el discurso de orden y prolijidad que el oficialismo levantó en campaña. Pero la respuesta del ministro fue otra cosa: relativizó el problema y lo redujo a decisiones “voluntarias” o situaciones puntuales, sin entrar en el fondo del asunto.
Ministro Alvarado se enreda en vivo
El momento más tenso llegó cuando Santa María apretó. “¿En serio?”, lanzó, sorprendida por la liviandad de la explicación. Y no era para menos: mientras el periodista insistía en el estándar político —recordando que este mismo sector criticó duramente errores similares en gobiernos anteriores—, Alvarado optó por una salida que sonó más a evasiva que a respuesta. Incluso admitió desconocer detalles de casos emblemáticos, como la salida del actor Renato Münster, derivando la responsabilidad a otros ministerios.
Pero el problema no es solo comunicacional. Detrás del cruce hay una señal más profunda: la instalación territorial del gobierno no está cerrando. Casos insólitos —como autoridades que renuncian a días de asumir o simplemente desaparecen de sus funciones— han ido acumulando ruido en una administración que prometía control total desde el primer día.
Así, lo que debía ser una defensa terminó siendo una radiografía. Porque cuando un ministro no logra explicar lo que pasa dentro de su propio equipo, el problema deja de ser una anécdota. Y pasa a ser estructural. En política, hay errores que se corrigen. Pero hay otros —como la improvisación— que se evidencian solos, en vivo y sin edición.














