La escena fue breve, pero suficiente para encender otra polémica en La Moneda. La ministra vocera Mara Sedini volvió a enfrentar a la prensa en medio del caso del almuerzo del Presidente, pero lo que debía ser una explicación terminó convirtiéndose en un momento incómodo que rápidamente se viralizó y generó una ola de reacciones.
Acorralada por preguntas sobre el uso de recursos públicos, Sedini optó por una estrategia ya conocida: repetir que el Gobierno responderá “por los canales institucionales”, evitando entrar en detalles concretos. No fue una vez, ni dos. Fueron varias. Y ese silencio —o más bien esa evasión— fue lo que terminó molestando.
También te puede interesar
Respuesta evasiva de Mara Sedini
El problema no es solo lo que dijo, sino cómo lo dijo. Según registros difundidos en redes, la vocera incluso intentó esquivar a los periodistas, generando una escena que muchos calificaron como errática. No es un hecho aislado: su estilo comunicacional ya venía siendo cuestionado, con episodios previos donde también evitó responder o entregó mensajes poco claros en momentos críticos.
Las reacciones no tardaron. En redes sociales, usuarios pasaron del sarcasmo a la preocupación: “ya no da risa, da miedo”, fue una de las frases que comenzó a repetirse, reflejando un cambio de tono en la percepción pública. Lo que antes podía parecer torpeza, hoy empieza a leerse como un problema mayor: la incapacidad de dar certezas en medio de una crisis política.
Porque aquí hay algo más profundo. No se trata solo de una vocería débil, sino de un gobierno que parece atrincherarse en formalidades cuando se le exige claridad. Y en política, cuando las respuestas no llegan, el vacío se llena solo. Con sospechas, con críticas y, sobre todo, con desconfianza.















