Cuando la esperanza comenzaba a agotarse tras casi una semana de intensa búsqueda en el Cajón del Maipo, el hallazgo con vida de los tres jóvenes desaparecidos, sorprendió al país.
Sin embargo, detrás del exitoso rescate existe una historia poco conocida que hoy concentra el reconocimiento de rescatistas y vecinos: la previsión del propietario de un refugio cordillerano que decidió mantener el lugar abastecido para enfrentar emergencias en la montaña.
El protagonista es Nano Covarrubias, administrador del refugio ubicado en el sector de Termas Valle de Colina. Antes de abandonar el recinto por el intenso sistema frontal, dejó alimentos no perecibles, leña, frazadas, camas y otros implementos esenciales pensando en que cualquier persona pudiera necesitar resguardo.
Esa decisión terminó siendo determinante para que Martina Núñez, Magdalena Retamal y Manuel Orellana lograran resistir durante varios días completamente aislados por la nieve.
El verdadero héroe del Cajón del Maipo
Según explicó el propio Covarrubias en entrevistas televisivas, el refugio permanece abierto precisamente porque la cordillera suele sorprender incluso a los excursionistas más experimentados. Además de contar con habitaciones equipadas y calefacción a leña, disponía de provisiones suficientes para permanecer varias semanas sin salir del lugar.
Las condiciones meteorológicas eran tan extremas que ni siquiera era posible abandonar el sector caminando de manera segura, por lo que permanecer bajo techo fue la única alternativa viable hasta la llegada del operativo aéreo.
El rescate, realizado por personal de la PDI y Carabineros mediante helicópteros, confirmó que los tres afectados se encontraban en buen estado de salud gracias al refugio que encontraron en plena cordillera. La operación puso fin a días de incertidumbre para sus familias y a un amplio despliegue de equipos de emergencia que enfrentaron nieve, bajas temperaturas y un acceso extremadamente complejo.
Más allá de las polémicas que posteriormente surgieron en torno a las circunstancias que llevaron al grupo a internarse en la montaña en medio del sistema frontal, la historia dejó una enseñanza evidente: en zonas de alto riesgo, la prevención puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Y esta vez, esa diferencia tuvo nombre propio. Un refugio preparado para las emergencias terminó convirtiéndose en el salvavidas que evitó que una intensa operación de búsqueda terminara en tragedia.





