Lo que debía ser uno de los momentos más felices de su vida terminó convirtiéndose en una tragedia que cambió para siempre el destino de Bárbara Ábalos y de toda su familia. La diseñadora gráfica ingresó en 2020 a la Clínica Alemana con un embarazo gemelar de alto riesgo y, pocos días después de dar a luz mediante cesárea, sufrió una hemorragia cerebral masiva que le provocó un daño neurológico irreversible.
Seis años después, la investigación judicial dio un giro con la formalización del ginecólogo que estuvo a cargo de su atención por el presunto delito de cuasidelito de lesiones graves.
La investigación del Ministerio Público apunta a eventuales omisiones en el manejo de una preeclampsia severa, condición que habría evolucionado sin el tratamiento oportuno.
Según los antecedentes expuestos en la audiencia, las diligencias buscan establecer si existaron fallas tanto en el control de la enfermedad durante la hospitalización como en el seguimiento posterior a la cesárea, circunstancias que habrían impedido detectar a tiempo las complicaciones cerebrovasculares que terminaron afectando gravemente a la paciente. El tribunal decretó arraigo nacional para el médico imputado y fijó un plazo de 150 días para continuar la investigación.
La tragedia de Bárbara Ábalos
El relato de la familia ha estremecido a la opinión pública. La madre de Bárbara, Bárbara Brañes, sostiene que el desenlace pudo evitarse y cuestiona la atención recibida por su hija. «Esto se pudo haber evitado. Ellos cometieron errores desde el comienzo hasta el final«, afirmó.
En otra de sus declaraciones, describió la realidad que enfrentan diariamente: «No sabemos si escucha, no sabemos si ve. Un bebé, como una guagüita grande. Hay que mudarla, llora, no sabemos qué le duele«, reflejando el impacto que la situación ha tenido sobre toda la familia.
Antes de aquella emergencia obstétrica, Bárbara llevaba una vida activa junto a su esposo y sus hijas. Sus cercanos la recuerdan como una mujer creativa, apasionada por el diseño y los viajes, con una personalidad cercana y afectuosa.
Hoy permanece en Estados Unidos bajo cuidados permanentes, mientras su familia continúa buscando justicia y responsabilidades por un caso que volvió a instalar el debate sobre los protocolos médicos en embarazos de alto riesgo y la necesidad de detectar oportunamente enfermedades como la preeclampsia, cuya evolución puede tener consecuencias devastadoras si no recibe un tratamiento adecuado.





