Una nueva revelación sacude al Ministerio de Justicia y profundiza los cuestionamientos contra el ministro Fernando Rabat. Un hombre condenado por violar y abusar sexualmente de su propia hija, cuando la niña tenía apenas 11 años, recibió una rebaja de tres años en su condena mediante un decreto firmado por el secretario de Estado. El caso se transformó en el de mayor reducción de pena identificado hasta ahora entre los 56 condenados por delitos sexuales contra menores que recibieron este tipo de beneficios durante la actual administración.
Los hechos que llevaron al hombre a prisión se remontan a 2005. De acuerdo con los antecedentes judiciales publicados por medios nacionales, los abusos se repitieron durante ese año y la víctima sufrió amenazas para que guardara silencio. La investigación reunió testimonios y antecedentes periciales que permitieron acreditar los delitos. En marzo de 2009, el tribunal impuso al agresor dos penas de 10 años y un día de presidio efectivo: una por violación y otra por abuso sexual reiterado. Ambas debían cumplirse de manera consecutiva.
Sin embargo, años después de esa sentencia, un decreto administrativo redujo en 36 meses el tiempo de prisión. La medida permitió que el condenado abandonara la cárcel antes de lo previsto y actualmente se encuentra en libertad, según los reportes publicados. La víctima, hoy adulta, solicitó mantener su identidad en reserva, por lo que los medios que reconstruyeron el caso omitieron su nombre y el lugar donde ocurrieron los delitos.
Rebajas de condena bajo la lupa: crece la presión sobre el ministro Rabat
La situación se suma a una controversia de mayor alcance. Investigaciones periodísticas han identificado a 33 de los 56 condenados por delitos sexuales contra menores que recibieron rebajas administrativas. Según esos reportes, todos se encuentran en libertad y las víctimas no habrían sido notificadas de los beneficios concedidos. En algunos expedientes, además, informes de Gendarmería advertían sobre factores de riesgo de reincidencia o dificultades relacionadas con la empatía hacia las víctimas.
El ministro Fernando Rabat ha defendido la actuación de su cartera en medio de los cuestionamientos y ha sostenido que las decisiones se enmarcan en la normativa y en criterios judiciales relacionados con la aplicación temporal de las restricciones a las rebajas de condena. El debate jurídico gira, entre otros puntos, en torno a una reforma de 2022 que limitó estos beneficios para personas condenadas por determinados delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes.
Pero la explicación jurídica no ha conseguido cerrar la crisis. La oposición anunció que impulsará una acusación constitucional contra el titular de Justicia, mientras el Gobierno ha abierto conversaciones con parlamentarios para buscar cambios legales, revisar la situación de los beneficios ya concedidos y fortalecer la protección de las víctimas. Sigue pendiente, además, determinar qué medidas pueden adoptarse respecto de las rebajas ya ejecutadas y cuáles son sus límites legales.
El caso plantea una pregunta que el Ejecutivo tendrá que responder con antecedentes concretos: ¿cómo se evaluaron estas solicitudes y qué mecanismos existen para evitar que las víctimas queden al margen de decisiones que afectan directamente sus causas? La revisión de los procedimientos y la explicación de las responsabilidades administrativas son fundamentales para recuperar la confianza pública.
La reducción de tres años en una condena por delitos cometidos contra una niña de 11 años representa uno de los episodios más impactantes de esta crisis. Más allá de la disputa entre Gobierno y oposición, el desafío es esclarecer cómo se otorgaron los beneficios, garantizar que se respeten las normas vigentes y asegurar que las víctimas reciban información y protección. En un caso de esta gravedad, las explicaciones no pueden quedarse en declaraciones políticas: deben sostenerse en documentos, procedimientos verificables y respuestas institucionales.





