La muerte del cabo segundo Alejandro Ortiz Vásquez, de 32 años, comienza a tomar una dirección distinta a la hipótesis inicial de un simple intento de robo. El funcionario de la Subcomisaría Conchalí Norte fue encontrado muerto durante la tarde del jueves en la intersección de 21 de Mayo con Miraflores, en la población El Perejil de Renca, con un impacto de bala en el rostro. Ahora, nuevos antecedentes apuntan a que habría llegado hasta el lugar para concretar la venta de un producto que había ofrecido previamente a través de redes sociales.
De acuerdo con información revelada durante la cobertura de Contigo en la Mañana y posteriormente recogida por otros medios, Ortiz habría estacionado su Chevrolet Groove rojo y descendido para encontrarse con varias personas que supuestamente estaban interesadas en comprar el producto. La periodista Daniela Muñoz señaló que el funcionario “estaba en su vehículo, se baja del auto rojo para tomar contacto con cuatro personas”. La transacción contemplaba, según esta versión, la entrega del artículo a cambio de dinero.
El encuentro, sin embargo, terminó convertido en una escena criminal. La información disponible plantea que quienes habrían acudido a la cita no sabían que Ortiz era carabinero ni que portaba un arma, y que en medio del intercambio se habría producido un intento de asalto. “Algo pasa en este intercambio y finalmente termina con al menos un disparo en su rostro”, relató Muñoz durante el matinal. Esta hipótesis todavía debe ser corroborada por las diligencias del Ministerio Público y Carabineros.
Carabinero asesinado en Renca habría acudido a una venta
El caso adquiere mayor gravedad porque vecinos del sector entregaron antecedentes sobre un posible patrón. Según lo reportado por BioBioChile, residentes señalaron que durante las últimas semanas otras personas habrían coordinado encuentros para compraventas en ese mismo sector y posteriormente habrían sido víctimas de robos. La posibilidad de que detrás exista una misma banda está siendo considerada, aunque por ahora no existe confirmación oficial de que ambos hechos estén relacionados.
La escena del crimen también dejó elementos que complican la investigación. El vehículo del funcionario quedó en el lugar y, según los primeros peritajes, no presentaba daños evidentes. Además, parte de sus pertenencias permaneció junto al cuerpo y su teléfono celular no habría sido sustraído, por lo que podría transformarse en una pieza relevante para establecer cómo se coordinó la reunión y con quién tomó contacto antes de trasladarse a Renca.
A esto se suma el hallazgo de otro Chevrolet Groove, esta vez blanco y completamente quemado, en Quilicura. Fiscalía investiga si ese automóvil fue utilizado por los responsables del homicidio. Registros de cámaras también mostrarían a sujetos llegando al sector en un vehículo y posteriormente huyendo tras el ataque, para luego abandonar el automóvil que terminó incendiado.
Habría acudido a una venta pactada
El fiscal ECOH Cristóbal Salazar ha mantenido la cautela y evitado cerrar prematuramente una línea investigativa. “Por ahora, tanto el Ministerio Público como, por supuesto, funcionarios de Carabineros, no están descartando ninguna de las hipótesis”, afirmó. El persecutor también confirmó que se están revisando testimonios, cámaras de seguridad y otros antecedentes para reconstruir la dinámica exacta del homicidio.
Por ahora, la investigación intenta responder una pregunta fundamental: ¿quiénes estaban detrás de la supuesta compraventa que llevó a Ortiz hasta ese punto de Renca y qué ocurrió exactamente durante esos minutos? Lo que parecía inicialmente un asalto más comienza a adquirir características de un encuentro coordinado que terminó con un funcionario policial asesinado de un disparo. La Fiscalía y el OS9 deberán determinar si se trató de un robo circunstancial o de una operación preparada para atacar a la víctima.





