La herida que dejó el estallido social de 2019 sigue abierta para María Paz Grandjean. A siete años de haber recibido un disparo en el rostro cuando salía de su trabajo, la actriz volvió a apuntar directamente contra Carabineros con un mensaje cargado de rabia que no pasó inadvertido durante la conmemoración del 18 de octubre.
La intérprete utilizó sus redes sociales para recordar lo ocurrido y cuestionar duramente el actuar policial. Su publicación incluyó expresiones ofensivas contra los uniformados y una fotografía en la que aparece levantando el dedo medio en dirección a una patrulla, una imagen que refuerza el tono desafiante de su descargo.
Lejos de ser una controversia aislada en redes sociales, el mensaje tiene un trasfondo judicial concreto. El caso de Grandjean terminó con una condena contra el entonces capitán de Carabineros Tomás Rodríguez Soriano, quien fue declarado culpable de apremios ilegítimos por el disparo que hirió a la actriz durante la primera jornada del estallido social.
María Paz Grandjean contra Carabineros: una condena judicial y secuelas que persisten
Los hechos ocurrieron el 18 de octubre de 2019, cuando Grandjean salió del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), donde se había suspendido una función de La pérgola de las flores. En el sector de la Alameda con calle Ramón Corvalán recibió el impacto de un proyectil disparado por un funcionario policial, que le provocó lesiones en el rostro y consecuencias físicas que la actriz ha relatado públicamente.
En enero de 2026, la Corte Suprema rechazó el recurso de nulidad presentado por la defensa de Rodríguez Soriano y dejó firme la condena de tres años de presidio menor en su grado medio, con el beneficio de la libertad vigilada. La resolución confirmó la responsabilidad penal individual del funcionario por los hechos investigados.
Las consecuencias del ataque también quedaron reflejadas en declaraciones anteriores de la actriz. En una entrevista de 2022, Grandjean explicó: “Tengo varias consecuencias, no puedo soportar mucho el frío, me duele toda la cabeza”. Y agregó: “Este ataque trajo más secuelas que gravedad al instante”.
Su nueva publicación vuelve a poner sobre la mesa una discusión que Chile no ha conseguido cerrar: la violencia policial, la responsabilidad de los funcionarios del Estado y las secuelas que enfrentan quienes resultaron heridos durante las manifestaciones. El tono de sus palabras puede generar adhesiones y críticas, pero detrás de la polémica existe un antecedente que no admite confusiones: en este caso hubo una condena judicial firme.
A siete años del 18-O, el mensaje de Grandjean demuestra que el paso del tiempo no borra necesariamente las consecuencias de aquellos días. La discusión sobre el estallido puede seguir dividiendo al país, pero la exigencia de responsabilidad por los abusos acreditados ante la justicia sigue siendo parte central de ese debate.





